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FAQS

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Amelie Gauthier, responsable de Advocacy y Comunicación de Oxfam Intermón en Haití

Oxfam trabaja en Haití con las comunidades para dar acceso al agua

(C)agauthier/Oxfam

Miembros de la comunidad y el represetante elegido de la zona, Michelet Pierre.

(C)agauthier/Oxfam
Con la pala en la mano, Pascal Salomon, líder comunitario nos dice : “El trabajo es la libertad”, había estado trabajando más de dos semanas cavando la zanja al sol y al calor de Haití, y dando ejemplo a las personas de la comunidad. Esta nueva red significaba mucho para él “el agua es la vida, y las familias no tendrán que recorrer kilómetros para tener agua”.

Estamos en las últimas semanas para cerrar una gran parte de nuestro programa de asistencia humanitaria, y estamos trabajando con mucha cercanía a las comunidades, los comités y las organizaciones de bases, así como con las autoridades locales. El trabajo es intenso y resalta el gran compromiso de los equipos con los proyectos. Es el momento de terminar, finalizar, solucionar los últimos obstáculos complejos, pero a la vez, es el momento más satisfactorio de ver como los haitianos se responsabilizan de sus propios recursos.

Visité dos obras muy distintas, una en las zonas rurales y otra en un barrio urbano de Petit Goave, ambos para facilitar el acceso a agua a los residentes de estas áreas.  Si bien el contexto geográfico, el tipo de obra y los requisitos técnicos son muy diferentes, los desafíos, los logros, los esfuerzos y la esperanza de una vida mejor son evidentes en cada uno de los sitios.  

 En la ciudad pude observar la implementación de una extensión de la red de agua que alimentará un barrio donde viven 500 familias y que no tenía acceso directo al agua. Petit Guinée es uno de los barrios más devastados por el terremoto a la orilla del mar, y, a la vez ,uno de los más pobres de Petit-Goave. Walde, que trabaja con Oxfam, es originario de este barrio; saludaba a sus familiares mientras paseábamos y me explicaba la parte técnica y la de promoción de higiene.

 Muchos hombres de las comunidades se han implicado voluntariamente para cavar una  zanja y depositar la tubería para extender la red unos 750 metros. Observaba el trabajo coordinado de los haitianos mientras Walde me explica las diferentes etapas preliminares que conlleva el proyecto: reunir a la comunidad, explicarlo e involucrarla en ello. 

 Walde me dice: “Evidentemente, había personas reticentes en trabajar voluntariamente, ¿sabes?, rebeldes, gente que quieren que les paguemos”. Los equipos de promoción a la higiene, del quel forma parte Walde, desempañan las tareas de dialogar y negociar con la comunidad, asistir a la creación de comités, que serán responsables de la gestión de los puntos de agua, sensibilizar sobre las buenas prácticas de higiene y dar formaciones.

 El desarrollo de este trabajo, supuso mucha paciencia, numerosas visitas y reuniones, mano izquierda. Al final la comunidad aceptó participar de manera voluntaria en la excavación de la mitad de los 750 metros. El trabajo de la otra mitad de las obras está remunerado por Oxfam. El comité de Petit Guinée, es uno de los 60 comités que Oxfam apoyó en su creación y varios de ellos ya han sido reconocidos por las autoridades locales.  

 Con la pala en la mano, Pascal Salomon, líder comunitario nos dice : “El trabajo es la libertad”, había estado trabajando más de dos semanas cavando la zanja al sol y al calor de Haití, y dando ejemplo a las personas de la comunidad.   Esta nueva red significaba mucho para él “el agua es la vida, y las familias no tendrán que recorrer kilómetros para tener agua”.

 Después de ver este trabajo urbano, nos fuimos a una zona muy aislada de las montañas, que aquí llaman “Les mornes”. El equipo técnico de agua me habló muy bien y con orgullo de los logros que habían conseguido superar para que la comunidad de Haut Bazil tuviera su propio pozo. Coincidió que el representante elegido de la zona pasó por la oficina esa misma tarde de la visita. Fue una excelente oportunidad para hablar con él.

 Oxfam visitó Haut Bazil por primera vez en junio de 2011. Los centros de atención médica para los pacientes de cólera nos avisaron del número tan elevado de casos en esta localidad. En esta situación,  Oxfam realiza su labor desplegando a sus equipos con materiales para sensibilizar a los haitianos sobre cómo protegerse del cólera. Rápidamente el equipo se dio cuenta de que la fuente de contaminación era el agua del río, que  abastecía toda la comunidad. Mientras la población no tenga acceso al agua potable es muy difícil luchar contra el cólera.

 Hicimos el camino en coche con Michelet Pierre, el representante elegido de la zona (CASEC), un hombre joven bien vestido. Traté de sacar mi mejor creole, para que pudiera entender mis preguntas. Quería que me contase con sus palabras el proceso, los desafíos, y cómo se involucraron las personas del pueblo en este proyecto. Sin embargo, nos comentó su preocupación por la comunidad de al lado que tenía muchas casos de cólera porque también recogían el agua del río contaminado.

 Nos pidió si Oxfam podía construir un pozo también en la comunidad de Corail, a una hora de Haut Bazil. Siguió su discurso diciendo: “Si bien el acceso al agua potable era un problema grave, la letrinización es también un problema muy serio. Los habitantes de Haut Bazil no tienen sitio para hacer sus necesidades”. En efecto, la mayoría de las personas defecan al aire libre, y contribuyen así a la contaminación del río.

 Al final, él compartió muy pocos comentarios sobre el pozo “todo bien”. Mi decepción fue muy grande. No hubo manera de que me explicara la gran implicación de todos los residentes en ceder y preparar el terreno para la perforación, la reparación del camino de tierra con piedras y sin herramientas, ampliándolo en las partes estrechas del camino para que pudiera llegar la maquinaria, la espera para que se arreglara el camión que se quedó averiado a pocos metros de llegar, la creación del comité de agua…La mente de Michelet Pierre estaba centrada en solucionar los siguientes problemas para ayudar a su comunidad.

 Pensé que los residente de Haut Bauzil estaban en buenas manos con un hombre tan determinado en buscar soluciones para las personas de su aldea: “Buscaré una contraparte para tener letrinas para los residentes de aquí!”

 Josette, la responsable que lleva este proyecto adelante, dijo: “¡Ha sido mucho trabajo!” convencer a la empresa para llevar la maquinaria a un sitio tan remoto y de difícil acceso, así como el trabajo con la comunidad. Pero ese día ella tenía muy buenas noticias para la comunidad: “Las pruebas y análisis de la calidad de agua del pozo volvieron del laboratorio y salieron excelentes”. Otra prueba superada, ella se queda tranquila, sabe que no tendremos que volver tan pronto para sensibilizar a los haitianos sobre el cólera en esta aldea.