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FAQS

El cambio climático afecta más a quienes tienen menos

El cambio climático afecta más a los que tienen menos

Un clima cada vez más impredecible. Sequías e inundaciones cada vez más extremas. Millones de personas cada vez más vulnerables que pierden sus medios de vida, que sufren hambre y sed. Son algunas de las graves consecuencias de un cambio climático que está poniendo en peligro la vida de las familias que menos tienen. Tú puedes ayudarnos a cambiar esta situación.

QUIERO FIRMAR LA PETICIÓN

El Gobierno español ha aportado menos del 1% de lo que debería para que las personas más pobres puedan adaptarse a las consecuencias de un cambio climático que no han provocado. Firma y exige que pague lo que le corresponde.

 

VIDAS QUE DEPENDEN DEL CLIMA

En Burkina Faso el 80% de la población vive de lo que cosecha en sus campos. En uno de los países más pobres del mundo, los efectos del cambio climático provocan más hambre y amenazan la subsistencia de sus habitantes. En Oxfam Intermón trabajamos para que más de 31.000 familias tengan acceso a alimentación, agua potable e información preventiva ante un clima extremo.

SEMILLAS

Comer a pesar de las sequías

Pascaline tiene 59 años y dedica todo el día a trabajar en el campo. Nació en una familia de agricultores y tuvo siete hijos que emigraron a Costa de Marfil en busca de una vida mejor. Vive de un pequeño huerto que no da alimentos suficientes como para subsistir hasta la siguiente cosecha. Entonces pasa hambre. Desde hace unos años lo pasa mucho peor, porque la época seca es aún más larga y las lluvias son más escasas pero más intensas e impredecibles, y eso supone más meses sin alimentos para comer.

Desde Oxfam Intermón distribuimos semillas de mijo, sorgo y niembé más resistentes y que maduran rápido aunque llueva poco. Así, campesinos y campesinas como Pascaline pueden contar con una cosecha más al año y podrán alimentarse a pesar de las sequías.

"Estas semillas nos han cambiado la vida. Al utilizarlas, mejoramos nuestras cosechas. Un poco de agua basta para que la cosecha crezca normalmente. Así recolectamos mucho más".
- Pascaline Sawadogo -

MALNUTRICIÓN INFANTIL

Formarse para tener salud

Los tres hijos de Fati son pequeños y lamentablemente ya saben lo que es el hambre. El clima extremo que azota Burkina Faso ha afectado a los campos de sorgo y maíz en los que Fati trabaja a diario. Cada vez tiene más dificultades para dar a sus hijos la comida que necesitan para crecer sanos.

Fati participa en los talleres que en Oxfam Intermón organizamos para prevenir la malnutrición infantil. Allí ha aprendido a sacar mayor provecho de los pocos alimentos que tiene, las mejores técnicas para cocinar y ahora sabe cómo utilizar los cereales para alimentar bien a sus hijos cuando la leche materna ya no es suficiente. Además, conoce las normas de higiene que pueden evitar que su familia enferme.

“Gracias a las formaciones, mis hijos tienen salud”.
- Fati Marmoussa -

INFORMACIÓN METEOROLÓGICA

Saber qué precauciones tomar

Cada día a las 8, Nabonswendé enciende la radio para escuchar la previsión meteorológica, atento para saber cómo trabajar el campo. Es básico conocer qué tipo de semillas plantar y cuándo hacerlo para que las cosechas no se echen a perder si la temporada de lluvias es más corta de lo habitual, como viene ocurriendo en los últimos años. A través de la radio también sabrá qué día es mejor para aplicar fertilizantes minerales, cuándo plantar arroz en zonas bajas o si se avecina un fuerte temporal de lluvias o de vientos fuertes que pueda poner en peligro sus cultivos.

Nabonswendé forma parte de los Comités de Alerta Temprana impulsados por Oxfam Intermón. Junto con otras personas, se encarga de transmitir la información meteorológica que escucha en la radio para que la gente de su pueblo esté preparada y pueda tomar precauciones.

“No pasa un día sin que la gente me pregunte sobre el clima. Con la información que recibimos por la radio sabemos cómo abordar la temporada”.
- Nabonswendé Sawadogo -

AGUA

Beber y no enfermar

La vida de Noaga cambió cuando instalaron en su pueblo un pozo de agua con un tanque que se va llenando gracias a la energía solar. Hasta entonces, las mujeres y niñas de su comunidad iban a buscar agua a un pozo que habían cavado cerca de un estanque, pero el agua estaba contaminada y provocaba enfermedades, viéndose obligados a caminar durante horas para conseguir atención médica.

Ahora Noaga tiene agua potable para beber y cocinar, y sus hijos están sanos. También tiene más tiempo para dedicar a su familia, a su huerto y a otras actividades que le puedan generar algún ingreso.

“Ahora ya no enfermamos. Con esta agua, estamos sanos”.
- Noaga Ouèda -

 

FIRMA AHORA

Las excusas que no sirven a Pascaline

Miembros del Parlamento/Gobierno,

Pascaline es una mujer agricultora de uno de los países más pobres del mundo, Burkina Faso. Es un nombre propio entre los millones de personas que sufren las consecuencias del cambio climático en sus vidas. En un país en el que el 80% de su población vive de la agricultura y de la ganadería, que el clima sea totalmente impredecible supone que su subsistencia peligra. Porque el cambio climático afecta más a quienes tienen menos.

Es realmente importante que todos los países reduzcan las emisiones de carbono, y es vital que proporcionen recursos financieros para la adaptación de quienes no lo provocan. Y nuestro gobierno falla en las dos cosas. Al igual que el resto de los países más poderosos y principales emisores de gases de efecto invernadero, mira hacia otro lado ante las graves consecuencias del cambio climático. España es el tercer país de la Unión Europea que más ha aumentado sus emisiones desde 1990. Sólo en 2015 se incrementó un 3,2% respecto al año anterior. Y a la hora de poner fondos, el compromiso de nuestro gobierno es ridículo, y aún así tampoco lo cumple. Nuestro país ha aportado menos del 1% de lo que debería para que las personas más pobres puedan adaptarse a las consecuencias del cambio climático. Según nuestras estimaciones, la cuota justa que España debería asumir es de cerca de 500 millones de euros.

Pascaline es una entre los 3.600 millones de personas más pobres del planeta, y aunque solo es responsable del 10% de las emisiones causantes del calentamiento global, sufre sus consecuencias más dramáticas. Pero en un mundo en el que la desigualdad extrema está fuera de control y las reglas se hacen para una minoría que acumula poder y riqueza, tiene escasas posibilidades de hacerse oír. La exclusión política de las personas más pobres significa que apenas tienen posibilidades de hacer valer sus derechos.

Ella no está en las cumbres en las que año tras año los líderes mundiales deciden no hacer nada o toman decisiones que incumplen. Pero al igual que quienes firmamos esta petición exigimos un cambio urgente sobre este grave problema, nuestro gobierno no puede mirar para otro lado.

No permitas más excusas. Firma y exige.

LEE EL INFORME

Contra viento y marea:

España ya no puede poner más excusas en la lucha contra el cambio climático

El Gobierno español aporta menos del 1% de lo que debería contra el cambio climático.


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