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FAQS

11/03/2016

Oxfam Intermón advierte, junto con 30 organizaciones, que las potencias mundiales están empeorando aún más la situación en Siria

Señalan que tras 5 años de conflicto, 2015 se ha convertido en el peor año para la población civil y que cada vez resulta más difícil proporcionar ayuda.

Oxfam Intermón advierte que el Gobierno español tiene que hacer más para mejorar la extrema situación de vulnerabilidad que viven los sirios.

Cuando se cumplen 5 años del inicio del conflicto en Siria, 30 organizaciones humanitarias y de defensa de los derechos humanos, entre ellas Oxfam (Oxfam Intermón en España) han advertido hoy en el informe Echando más leña al fuego que 2015 se ha convertido en el peor año para el pueblo sirio.

Las ONG advierten que las partes en conflicto continuaron provocando el caos, bloqueando la llegada de ayuda y asediando numerosas comunidades y señalan que, ahora, Rusia, Estados Unidos, Francia y Reino Unido deben mantener la esperanza que representa el alto el fuego para la población siria en lugar de "echar más leña al fuego". 

Estos cuatro países, todos miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y del International Syria Support Group, podrían desempeñar un papel crucial a la hora de acabar con el sufrimiento en Siria. En su lugar, estas naciones han menoscabado –en menor o mayor medida– las resoluciones que ellas mismas apoyaron mediante presiones diplomáticas contraproducentes e interviniendo militarmente o proporcionando apoyo militar y político a sus aliados.

En este sentido, Oxfam Intermón ha advertido que “España, en su rol en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, debe tener un papel proactivo para lograr un acuerdo político, mejorar el acceso humanitario y dotar con más fondos la respuesta internacional. Su implicación con la población siria también pasa por aumentar la cuota de refugiados que debe asumir el Gobierno a través de su programa de reasentamiento. Hasta la fecha no ha llegado ninguna de las 845 personas a las que se comprometió”, ha señalado Paula San Pedro, responsable de Incidencia Política en Acción Humanitaria.

El informe evidencia la deteriorada situación en Siria. A pesar del frágil alto el fuego que entró en vigor a finales del pasado mes de febrero, la población continúa sufriendo los efectos del que se ha convertido en el peor año de la crisis. El informe destaca que durante el pasado año:

  • Se ha producido una grave escalada de violencia, incluyendo ataques aéreos rusos que, según estima Naciones Unidas, solo en el mes de noviembre provocaron la muerte a 2.300 personas.  
  • Han habido al menos 50.000 víctimas mortales más.
  • 1,5 millones de personas más han precisado ayuda humanitaria.
  • Casi un millón de personas se ha visto obligada a abandonar sus hogares.
  • Naciones Unidas estima que el número de personas que vive en áreas asediadas se ha duplicado hasta alcanzar las casi 500.000 personas. Las organizaciones sirias apuntan a que son muchas más.
    • 200.000 casas han sufrido daños o han resultado completamente destruidas, un 20% más que en 2014.
    • 400.000 niños y niñas más se han visto obligados a abandonar los estudios, hasta un total de más de dos millones.
    • los ataques a hospitales e instalaciones sanitarias se han incrementado un 44%.

"Los líderes mundiales se enfrentan a una ardua prueba: garantizar que las personas armadas –las mismas a las que ellos mismos proporcionaron armas– se desarman. Para ello deben seguir un proceso político  que ponga fin a esta tragedia que dura ya cinco años y que avergüenza nuestra humanidad. Todas las esperanzas están puestas en la buena voluntad que hemos visto durante los últimos días y que, esperamos, traiga grandes cosas para el pueblo sirio", señala Jan Egeland, secretario general del Consejo Noruego para Refugiados.

"Durante los últimos cinco años, en Siria han muerto más de 700 profesionales sanitarios. 2015 ha sido el año en el que se ha producido un mayor número de ataques a hospitales: al menos 112 ataques a instalaciones sanitarias. Esperamos que los recientes acontecimientos supongan el final de declaraciones y condenas vacías y que, por el contrario, la comunidad internacional asuma una postura eficaz que permita al personal médico hacer su trabajo y ayudar a las víctimas, acabar con el asedio de muchas ciudades y proporcionar un acceso eficaz a tratamiento médico. señala el doctor Ahmad Tarakji, presidente de SAMS.

"El pasado año fue el peor de la crisis Siria. Aunque son las partes combatientes las responsables de haber fracasado a la hora de poner fin a esta terrible violencia, sus apoyos extranjeros también tienen la responsabilidad de salvaguardar la esperanza de sostener el conflicto. Tienen que decidir si se comprometen a poner fin a esta catástrofe o continúan alimentando la violencia. Hemos visto los efectos de los ataques aéreos. Ahora ha llegado el momento de ver los efectos de las presiones diplomáticas para lograr la paz en Siria", subraya Paula San Pedro, responsable de Incidencia Política en Acción Humanitaria de Oxfam Intermón.

Las organizaciones advierten que a pesar de las crecientes necesidades humanitarias, cada vez resulta más difícil proporcionar ayuda a las personas en situación de mayor vulnerabilidad. Las restricciones al acceso humanitario más allá de las líneas establecidas por el Gobierno tan solo dejan paso a un 10% de los convoyes de Naciones Unidas. Aunque ahora algunos de estos convoyes llegan a comunidades asediadas y pueden proporcionar ayuda de emergencia de forma temporal a cientos de miles de civiles, el bloqueo, los ataques o el acoso que todas las partes combatientes infligen sobre las organizaciones humanitarias provocan que grandes zonas de Siria continúen sin recibir una asistencia adecuada.

"Es necesario dejar de debilitar los compromisos adquiridos para proteger a la población siria. Además de insistir en respetar el alto el fuego y poner fin a los ataques sobre la población civil, los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas deben exigir que quienes violan el Derecho Internacional rindan cuentas, así como poner fin al uso indiscriminado de armas de gran alcance en zonas pobladas. También es crucial presionar para lograr acceso a las áreas asediadas para proporcionar ayuda a quienes más lo necesitan", apunta Wolfgang Jamann, secretario general de CARE International.

El acceso a comunidades asediadas sigue siendo limitado. La ayuda apenas llega a zonas como Madaya y más de 200.000 personas continúan atrapadas en Deir Ez Zor sin recibir ayuda alguna.

Finalmente las organizaciones advierten que en 2015, las Naciones Unidas consiguieron proporcionar asistencia sanitaria a solo el 3,5% de quienes viven en comunidades bajo asedio y alimentos a menos del 1%.

 

Notas a los editores: