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FAQS

04/03/2013

Las 5 injusticias contra las mujeres que esconde una tableta de chocolate

¿Sabías que una mujer que cultiva cacao en Nigeria cobra 2 euros al día mientras las ventas de productos de chocolate en 2011 alcanzaron los 100.000 millones de dólares? Desgraciadamente, estos beneficios no se traducen en mejores condiciones para las mujeres que se encuentran al final de la cadena de suministro.

(c) George Osodi / Panos para Oxfam

Felicia Adebowale comprueba la madurez de los granos de cacao en la finca donde trabaja en el pueblo de Ayetoro-Ijesa en Nigeria.

(c) George Osodi / Panos para Oxfam
  1. Les pagan peor: Solo tienen acceso a los trabajos peor remunerados y cuando hacen lo mismo que los hombres, cobran menos. En Indonesia, el tercer mayor productor de cacao del mundo, ellas ganan un 25% menos que los varones. En Costa de Marfil, principal exportador de cacao, les cuesta incluso que las empleen porque el cultivo de esta materia prima está considerado un “trabajo de hombres”.
  2. No pueden ser propietarias de la tierra que trabajan: En consecuencia, su opinión no es escuchada y lo que es peor, ningún banco les quiere dar crédito. En Nigeria, que produce anualmente unas 240.000 toneladas de cacao, solo el 7% de las mujeres son propietarias de tierra a pesar de ser entre el 60% y el 80% de la mano de obra agrícola del país.
  3. Les cuesta entrar en las cooperativas de cacao y más aún ocupar puestos directivos:  Eso les impide acceder a beneficios como formación agrícola, pesticidas y fertilizantes a mejor precio, o primas al finalizar la época de cosecha.
  4. Apenas consiguen préstamos: Debido a su falta de capital y tierra, ningún acreedor quiere arriesgarse a cederles dinero, independientemente de lo mucho que trabajen. Esto limita gravemente su capacidad para comprar mejores semillas o sistemas de riego que podrían contribuir a aumentar sus ingresos.
  5. Sufren acoso y discriminación en las fábricas de procesamiento y exportación: en la ciudad de Makasar, en Indonesia, las mujeres trabajan sin contrato y por 5 euros al día, con lo que no pueden ni pagar el alquiler de las habitaciones destinadas a los trabajadores, de 2,5 metros cuadrados. 

¿Qué puedes hacer tú?

Sole Giménez, ex vocalista de Presuntos Implicados, “se moja” por esta causa, y lo hace con chocolate, para pedir que se traten mejor a las mujeres que trabajan en las plantaciones y las plantas de procesamiento de esta materia prima. Ahora te toca a ti:

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La cantante Sole Giménez se moja con chocolate para pedir a las empresas Mars, Nestlé y Mondelez que dejen de tratar de manera injusta a las mujeres que cultivan el cacao, en el marco de la campaña Tras la marca

(c) Marcos Romaní / Oxfam Intermón
En las plantaciones de cacao, las mujeres solo tienen acceso a los trabajos peor remunerados y cuando hacen lo mismo que los hombres, cobran menos. En Indonesia, el tercer mayor productor de cacao del mundo, ellas ganan un 25% menos que los hombres.
(c) Marcos Romaní / Oxfam Intermón
(c) Marcos Romaní / Oxfam Intermón
En los países que producen cacao, las mujeres no tienen facilidades para ser propietarias de la tierra y eso les dificulta tener acceso a créditos para mejorar la producción. En Nigeria, que produce anualmente unas 240.000 toneladas de cacao, solo el 7% de las mujeres son propietarias de tierra a pesar de ser entre el 60% y el 80% de la mano de obra agrícola del país.
(c) Marcos Romaní / Oxfam Intermón
(c) Marcos Romaní / Oxfam Intermón
Es difícil para muchas agricultoras entrar en las cooperativas de cacao y más aún ocupar puestos directivos. Eso les impide acceder a beneficios como formación agrícola, pesticidas y fertilizantes a mejor precio, o primas al finalizar la época de cosecha.
(c) Marcos Romaní / Oxfam Intermón
(c) Marcos Romaní / Oxfam Intermón
En las fábricas de procesamiento y exportación de cacao, las mujeres sufren acoso y discriminación. En la ciudad de Makasar, en Indonesia (el tercer mayor productor de cacao del mundo), las mujeres trabajan sin contrato y por 5 euros al día, con lo que no pueden ni pagar el alquiler de las habitaciones destinadas a los trabajadores, de 2,5 metros cuadrados.
(c) Marcos Romaní / Oxfam Intermón

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