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FAQS

Comercio justo

Cooperativa Silence

Artesanos y artesanas del silencio

En un polígono industrial de Kolkata se sitúa la cooperativa Silence, la única organización artesanal de la India que trabaja exclusivamente con personas disminuidas físicas. El objetivo es rehabilitarlos social y económicamente para que todos y todas puedan llevar una vida lo más independiente posible.

(c) Pablo Tosco/ Oxfam Intermón

Silence hace velas, inciensos y juegos de madera desde hace 22 años

Sarmishtha Bannerjee, artesana de Silence prepara velas de comercio justo

(c) Pablo Tosco/ Oxfam Intermón
"Si no estuviera aquí, creo que le resultaría muy difícil tener es estas oportunidades, en un país como el nuestro, que no llega a todas las esquinas y menos a las de estos colectivos".

Sarmishtha Bannerjee es sorda de nacimiento y ha ido perdiendo la vista, a raíz de una enfermedad. Cuando sus padres murieron, sus hermanos la echaron, literalmente, de casa. Un destino más que frecuente para mujeres rurales con alguna discapacidad, y pobres. Ahora, vive en un piso compartido con otras tres mujeres y trabaja empaquetando velas en Silence, que también fabrica inciensos y juguetes de madera, desde hace 22 años.

Según nos explica su coordinador, Chanchal Sengupta, que hace de intérprete dibujando palabras en la palma de su mano, "Sarmishtha cobra un sueldo que le permite vivir y disfruta de todas nuestras prestaciones sociales: comer gratuito, participación en los beneficios, días de vacaciones, ayuda económica al transporte... Si no estuviera aquí, creo que le resultaría muy difícil tener es estas oportunidades, en un país como el nuestro, que no llega a todas las esquinas y menos a las de estos colectivos".

Cada mañana, un compañero de Silence va a buscarla y lo acompaña al trabajo. Él sólo es sordomudo. Todos llegan a la fábrica de dos en dos: el cual puede ver con el invidente, el cual puede emitir algún sonido con el cual no, el cual no puede andar bien con el cual sí... múltiples combinaciones, de corte solidario, que manejan como si fuera lo más natural del mundo. Después, tienen que subir, como pueden, las tres plantas del edificio, especialmente complicado para Surajit Sen, que de pequeño tuvo la polio, y andaba con muletas, y que, años más tarde, un accidente de tráfico le postró en una silla de ruedas.

Necesitan un ascensor, pero no pueden pagarlo. Antes de irnos, cuando los he preguntado cómo se imaginaban sus vidas sin trabajar en Silence todos, sin excepción, emiten el mismo sonido gutural, con caras asustadas: ¡No, no! Y todos, sin excepción, hacen la misma petición a los países del Norte: más encargos. No quieren ayuda sino comercio, comercio justo.

Autora: Paca Tomás. Octubre 2009