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FAQS

Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral

MUJERES Y HOMBRES
SOMOS IGUALES
PERO
en España una mujer tiene que trabajar 52 días más
al año de media para ganar lo mismo que un hombre

Actualmente, tener un trabajo no significa necesariamente escapar de la pobreza. En todo el mundo, tanto mujeres como hombres experimentan la precariedad laboral, bajos salarios y malas condiciones de trabajo. El 42% de las personas trabajadoras, 1.400 millones, se encuentran en situaciones vulnerables de empleo. Sin embargo, son ellas las más perjudicadas: en Europa, las mujeres tienen que trabajar 59 días más al año que los hombres para ganar lo mismo. Y queremos cambiarlo.

La desigualdad salarial no es neutral desde el punto de vista del género: las mujeres reciben menos salario que los hombres, ocupan menos puestos directivos y tienen más dificultades que ellos para acceder al mercado laboral. Son las mujeres trabajadoras migrantes, y especialmente las nacidas fuera de la Unión Europea, las que están entre las trabajadoras más explotadas y marginadas. En España, una de cada tres mujeres migrantes está en riesgo de pobreza (la tasa más alta de Europa).

Romper con las estructuras de discriminación y desventaja a las que hacen frente las mujeres requiere esfuerzo y voluntad política, pero es indispensable para hacer realidad los derechos de las mujeres y construir una economía global más fuerte y equitativa. Las mujeres en situación de precariedad y pobreza laboral llevan a sus espaldas el peso de la economía global y eso tiene un precio. Su bienestar físico y psicológico, su percepción y satisfacción con la vida, sus objetivos, así como sus relaciones personales, se ven afectados.

En Oxfam Intermón trabajamos junto con los movimientos de mujeres y con la sociedad civil con el objetivo de construir puentes a todos los niveles.

ANA

Ana tiene 53 años y es trabajadora doméstica en Barcelona desde hace 8 años. Trabaja entre 10 y 12 horas limpiando casas y a menudo tiene que desplazarse de punta a punta de la ciudad para ganar un sueldo mínimo para vivir y mantener a su familia. Su objetivo es tener seguridad: estabilidad laboral y un sueldo fijo a final de mes que le permita acostarse tranquila, sin preocupaciones.

“Cada año que pasa es un paso más al abismo de no encontrar un trabajo, de no encontrar una estabilidad, una seguridad. Cuando me jubile, ¿cómo lo voy a hacer? ¿Con 400 euros de pensión? Con eso no vive nadie. Eso asusta mucho. Me asusta más el futuro que el presente”
Ana

RAFAELA

Rafaela es dominicana, activista y empleada del hogar. Llegó a España en 1992. Muy pronto empezó a participar en movimientos feministas y de mujeres, en los que ya había participado en su tierra natal. En la actualidad forma parte de Territorio Doméstico, colectivo en el que se organizan empleadas de hogar, migrantes y no migrantes, para reivindicar sus derechos.

“Para nosotras, el tema de la cotización, es una de las vulneraciones de derechos más sangrantes que hay. ¿Cómo puede trabajar una persona sin tener derecho a una cotización? ¿Sin derecho a tiempo libre o a sus vacaciones?”
Rafaela

ISABEL

Isabel tiene 48 años y vive en Fuenlabrada, Madrid. Lleva 14 años trabajando como auxiliar de asistencia a domicilio dentro del sistema de atención a la dependencia. Tiene un contrato de 30 horas semanales, pero no porque ella quiera, ya que le encantaría poder tener un contrato a tiempo completo. Lamenta que cotizar menos horas ahora suponga una pensión más baja.

“Se aprovechan de la precariedad, porque la sufrimos. Es un trabajo feminizado, precario, vulnerable, de familias monomarentales… Estás dispuesta a hacer lo que sea, lo que haga falta”
Isabel

Aún hay muchos "peros" que erradicar. Pide a la ministra de trabajo Magdalena Valerio que actúe.

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