Hoy, pagar la vivienda en España consume una parte tan grande de los ingresos que cada vez más personas viven en una permanente renuncia como por ejemplo:
La vivienda, un derecho reconocido en la Constitución, se ha convertido en una de las principales fuentes de desigualdad del país. Cuando el coste del alquiler o la hipoteca devora los salarios, lo que aparece detrás es una realidad que demasiadas personas conocen bien: la vida no cabe en un presupuesto que se va casi por completo a pagar un techo. Es entonces cuando nacen las renuncias en otras áreas de la vida, como la salud, la educación, la cultura y el ocio.
Cuando la vivienda absorbe gran parte de los ingresos, el resto de la vida se llena de límites. Porque hoy, en muchos casos, tener techo ya no significa tener estabilidad.
La vivienda es uno de los ámbitos donde más se percibe la desigualdad en España, incluso por encima de los ingresos. Porque mientras unos pocos acumulan viviendas como inversión, millones no pueden acceder siquiera a una para vivir. La crisis de vivienda no solo expulsa a la gente de sus casas. Expulsa bienestar, estabilidad y oportunidades.
Un país donde tener el derecho a una vivienda digna se ha convertido en algo cada vez más inalcanzable para una parte de la sociedad, es un país que deja gente atrás.
El acceso a la vivienda está generando una brecha cada vez mayor entre quienes pueden ahorrar y quienes viven atrapados en la llamada trampa del alquiler. A igualdad de ingresos, vivir de alquiler penaliza mucho más la capacidad de ahorrar. Eso significa que el acceso a la vivienda ya no depende solo del trabajo o del esfuerzo. Cada vez depende más del patrimonio previo o del contexto familiar. Y cuando eso ocurre, la desigualdad se convierte en sistema.
Pagar una vivienda hoy no es solo caro: es un peaje emocional, económico y vital.
La crisis de la vivienda no es inevitable. Depende de decisiones políticas. Por eso desde Oxfam Intermón proponemos medidas para garantizar una vivienda asequible, digna y estable.
Garantizar una vivienda digna no es solo una política social.
Es una condición básica para reducir la desigualdad.
Sin renunciar a ahorrar.
Sin renunciar a independizarte.
Sin renunciar a vivir cerca de tu trabajo o de tu familia.
Sin renunciar a la seguridad y protección que nos da nuestro hogar.
Sin renunciar a vivir sin miedo a tener que mudarte por razones económicas.
Lo que debería ser un derecho fundamental se ha convertido en una carga insoportable.
¡ES HORA DE PONER FIN A ESTA CRISIS!
Nuestro informe analiza cómo el encarecimiento del alquiler y la dificultad para acceder a una vivienda en propiedad están convirtiéndose en uno de los principales motores de desigualdad en España. Descubre cómo afecta a la capacidad de ahorro, a la estabilidad residencial y a la calidad de vida de millones de personas.