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FAQS

18/04/2016

Un año después de la tragedia de Lampedusa

Oxfam Intermón advierte que la UE continúa sin dar respuesta a las muertes en el Mediterráneo

En lo que va de año 219 personas han perdido la vida tratando de cruzar el paso entre Libia e Italia, la ruta marítima más mortal del mundo. Oxfam Intermón organiza un acto de denuncia y dibuja 800 siluetas delante del Ayuntamiento de Madrid.

Hoy hace un año que 800 personas desaparecieron cerca de la isla mediterránea de Lampedusa tras naufragar el barco en el que viajaban. Sin embargo, a día de hoy Europa sigue sin abordar de forma eficaz la crisis migratoria.

Oxfam ha denunciado hoy en su nuevo informeEU hotspots spread fear and doubt’ (Miedo e incertidumbre en los centros de registro de la Unión Europea) que numerosas personas en busca de protección y dignidad continúan poniendo en riesgo sus vidas y exponiéndose a sufrir torturas y explotación en su viaje a través del Mediterráneo para llegar a Europa y quedar atrapadas en un limbo legal.

El paso marítimo entre Libia e Italia es la ruta marítima más mortal del mundo. En lo que va de año ya se ha cobrado 219 vidas. A pesar del peligro, solo en el mes de marzo casi 10.000 personas han intentado atravesar esta ruta para llegar a Europa. La cifra total de personas que han llegado a Italia en el primer trimestre de 2016 casi duplica la cifra de las llegadas durante el mismo periodo en 2015. Pero antes de llegar a los puntos de paso del Mediterráneo, muchas de estas personas sufren los abusos de traficantes en el norte de África.

De acuerdo con la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia, los migrantes detenidos en dicho país a menudo sufren torturas, malos tratos y trabajos forzados. Recientemente, cuatro migrantes murieron y 20 resultaron heridos a consecuencia de los disparos cuando trataban de escapar de un centro de detención

Filsim, somalí de 22 años, afirma: "Pasé ocho meses en Libia. Al llegar, una banda de traficantes nos encerró. Nos dejaban sin comida ni agua durante dos o tres días y nos daban palizas solo para divertirse. Me han quedado muchas cicatrices en el pecho".

Filsim fue finalmente liberada cuando su familia consiguió pagar a los traficantes un rescate de 800 dólares. Después, tuvo que pagar 1.000 dólares más para viajar a Italia.

La respuesta de la Unión Europea a la tragedia del pasado año en Lampedusa y la crisis del Mediterráneo se resume en sucesivas cumbres de emergencia, el endurecimiento de los controles fronterizos en Europa y la aplicación de un plan centrado en los centros de registro ("hotspots") de Italia y Grecia para procesar con mayor rapidez las solicitudes de asilo y las expulsiones.

En septiembre de 2015 se establecieron tres "hotspots” en Sicilia. Sin embargo, las autoridades europeas e italianas responsables aún deben acordar un marco legal claro para su gestión. Esto evidencia la falta de claridad en torno a cómo este sistema garantiza el respeto de la legislación italiana, europea e internacional. El Parlamento italiano ha rehusado contestar a preguntas en relación a esta cuestión.

Paula San Pedro, responsable de Incidencia Política en Acción Humanitaria apunta: 

 "Nos encontramos con personas desesperadas, en una situación desesperada y que necesitan desesperadamente ayuda. Y la única respuesta de la Unión Europea ha sido anteponer sus intereses políticos a la seguridad y dignidad de estos seres humanos. La política migratoria europea está incrementando el número de víctimas mortales en el Mediterráneo y acabando con las esperanzas de muchas personas de tener una vida más segura".

El sistema de evaluación rápida aplicado en los “hotspots” está produciendo decisiones aceleradas y más expulsiones y, como resultado, muchas personas quedan excluidas del sistema de asilo y se ven sumidas en una situación de vulnerabilidad y abandono.

Bakari, de Gambia, cuenta: "Dos días después de llegar nos dieron el papel [la orden de expulsión] y nos dejaron en la calle sin más explicaciones. Éramos siete y dormimos en la estación de tren de Catania durante tres meses".

Las personas que se ven en esta situación quedan a merced de los traficantes y explotadores y, a menudo, el miedo les impide buscar ayuda. De acuerdo con la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, este miedo evidencia cómo las personas que explotan y abusan de los migrantes indocumentados pueden actuar con impunidad, mientras que las personas que desean ayudarles pueden enfrentarse a cargos penales. En estas circunstancias, las mujeres son particularmente vulnerables a sufrir abusos.

"Cada vez más migrantes se ven atrapados en un limbo legal, sin dónde ir y en riesgo de sufrir abusos o explotación. Se trata de una situación trágica para estas personas, a las que se puede considerar afortunadas por haber sobrevivido al Mediterráneo, no como las 800 personas que se ahogaron en la tragedia de Lampedusa del año pasado. En otras palabras: la Unión Europea debe tomar mayores medidas para evitar que la cifra de víctimas mortales siga aumentando", subraya San Pedro.

Oxfam hace un llamamiento a la Unión Europea, entre ellos a España:

- Clarificar de forma inmediata cuáles son los procedimientos utilizados en los "hotspots" y si estos se ajustan a la legislación europea y nacional, y cómo se supervisa tanto su funcionamiento como la tramitación de los recursos de apelación.

- Garantizar que, tal y como exige la legislación, toda persona sea informada sobre sus derechos –incluido su derecho a solicitar protección internacional– en un idioma y forma que pueda entender.

- Garantizar que los procesos de identificación y registro respetan los derechos humanos. No se debe permitir el uso de la fuerza para obligar a la identificación y/o toma de huellas dactilares.

- Garantizar que no se rechaza o expulsa a ninguna persona sin que las autoridades pertinentes –y no los agentes de la ley– evalúen de forma específica su situación individual.

- Acabar con las detenciones de facto. No debería retenerse a ninguna persona en centros de acogida con el único propósito de garantizar su identificación.

- Garantizar el acceso de organizaciones independientes que pueden proporcionar ayuda (por ejemplo, apoyo psicológico) y hacer un seguimiento del respeto de los derechos humanos en las embarcaciones utilizadas para las operaciones de búsqueda y rescate, en los puntos de desembarco y en los centros en los que se realiza la identificación.

- Poner en marcha procedimientos de protección específicos para personas en situación de vulnerabilidad como menores no acompañados, mujeres que viajan solas, embarazadas o personas traumatizadas, enfermas o discapacitadas.

Nota para editores:

Más información http://www.oxfamintermon.org/es/que-hacemos/accion-humanitaria/buscando-refugio-camino-italia

Link al informe http://www.oxfamintermon.org/es/documentos/18/04/16/miedo-e-incertidumbre-en-centros-de-registro-hotspots-de-union-europea-en-ingles

Imágenes del acto en Madrid http://imagenesypalabras.oxfamintermon.org/?c=4029&k=f6b004444f

Contacto para medios:

Laura Martínez Valero
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