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FAQS

Raquel Vásquez y María Tránsito

EN PRIMERA PERSONA: Mujeres en lucha para poder cultivar sus alimentos

“Estamos inundados de productos que vienen de fuera que antes no consumíamos porque no había necesidad” nos cuenta Raquel Vásquez desde el terreno que cultiva en la comunidad La Lupita del municipio de Santo Domingo Suchitepéz, al suroeste de Guatemala. “Queremos que nuestros gobernantes inviertan en la producción de alimentos de aquí y permitan que las mujeres también seamos propietarias de la tierra”.

(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

En los años 80 medio millón de personas huyeron hacia México a causa de la violencia ejercida por el Estado contra las comunidades rurales e indígenas. Las que regresaron cuando terminó el conflicto luchan para cultivar la tierra de sus ancestros en Guatemala.

(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
“Los finqueros utilizan fumigantes químicos y abonos que contaminan nuestra producción”

Desde hace ya varios años, el Gobierno guatemalteco está promoviendo el monocultivo de caña de azúcar y palma africana para la producción de biocombustibles. Inversores nacionales y extranjeros llevan años comprando grandes cantidades de tierra para esos cultivos, acaparando campos que podrían destinarse a la producción de maíz o frijol.

“Los finqueros utilizan fumigantes químicos y abonos que contaminan nuestra producción. Además, desvían canales y ríos para regar sus fincas y, cuando hay lluvias fuertes, se inundan nuestras tierras y la cosecha se pudre. Al no tener maíz, compramos maíz de importación, que está carísimo”, denuncia Raquel.

Raquel Vázquez es miembro de la asociación de mujeres Madre Tierra y coordinadora de la Alianza de Mujeres Rurales, una de las organizaciones que se han unido a la campaña CRECE - Vamos al grano en Guatemala. “Queremos que haya fondos para tener granos básicos, que haya asistencia técnica para aprovechar los conocimientos de la comunidad”. Para ello, Raquel exige “que el Gobierno implemente la política nacional de desarrollo rural que se aprobó en 2009 con el consenso de todas las comunidades y organizaciones de la sociedad civil. Queremos que haya fondos para su realización y para garantizar la soberanía alimentaria”.

La propiedad de la tierra y la formación son fundamentales

María Tránsito vive en la misma comunidad que Raquel y también es miembro de Madre Tierra. “Yo soy copropietaria. Esa era una de las primeras cosas por las que empezamos a luchar desde nuestra asociación. Muchas mujeres han sido abandonadas por sus hombres, y la mujer ¿para dónde va con un montón de hijos? No tiene ni adónde agarrar”. Tener la propiedad de la tierra permite que las mujeres aseguren su sustento y el de sus familias. “Póngale que mi esposo quiera vender un pedazo de tierra. Si no estoy de acuerdo no se puede vender porque es como mancomunal”.

Los talleres de capacitación de la asociación Madre Tierra buscan nuevas técnicas para que la tierra sea fértil como antes. “Para nosotros son muy importantes porque nos enseñan cómo preparar los abonos orgánicos, o a sembrar el frijol orgánico para combatir la maleza. También hemos experimentado para recuperar la plantación del bledo y la hemos mejorado tanto como para alimentarnos, experimentar las semillas y repartir a las otras que no tienen” dice María.

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