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FAQS

Trabajadoras de la fresa en Marruecos: un camino hacia la dignidad

La agricultura es un sector clave para el desarrollo económico de Marruecos. En concreto, el sector de la fresa y los frutos rojos ha evolucionado enormemente en los últimos 20 años y actualmente, el país exporta el 80% de la producción a Europa.

Alrededor de 20.000 mujeres trabajan en este sector en el norte del país, dónde se cultiva la mayoría de la producción. Ellas representan la primera fuerza de trabajo. Sin embargo, a menudo no se respetan sus derechos y las condiciones laborales son precarias: ausencia de contratos laborales, no cotización a la seguridad social, trabajo de menores o incumplimiento de los salarios mínimos.

Ante esta situación, en 2009 Oxfam puso en marcha un programa con el objetivo de mejorar las condiciones de trabajo y el respeto de los derechos socio-económicos de estas mujeres.

Protección social: un camino por recorrer

Como parte del proyecto, organizamos caravanas de sensibilización en la región de Gharb Chrarda Bni Larache y Hssen, en el norte de Marruecos. Su función era ir de pueblo en pueblo informando a más de 34.000 sobre sus derechos, como el de tener un salario digno y acceso a la seguridad social.

También, en colaboración con organizaciones locales, creamos un observatorio para identificar, asesorar y apoyar a las personas que habían visto vulnerados sus derechos laborales.

Por otra parte, trabajamos con los importadores y distribuidores de fresas marroquíes europeos para cambiar las prácticas de la industria.

¡Los resultados!

El programa contribuyó a aumentar del número de mujeres dadas de alta en la seguridad social y el número de días de cotización, además de un aumento de contratos de trabajo y un mejor conocimiento de sus derechos y obligaciones.

Un grupo de 76 mujeres creó su propia asociación, Al Karama, para defender sus derechos como trabajadoras. Así, fueron ellas mismas quiénes continuaron con la labor de concienciar en los pueblos de la región. De esta forma, han tomado conciencia de su influencia y toman partido para cambiar mentalidades a la hora de construir un futuro justo y equitativo.

Además, más de 1.400 mujeres obtuvieron su tarjeta de identidad gracias al programa. De esta forma, pueden trabajar en condiciones dignas.  Además, tras el programa, las mujeres están más sensibilizadas y rechazan cada vez más a menudo los  trabajos que no cumplen con el salario mínimo.