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Buscando refugio - Refugio - Líbano, bajo presión

REFUGIO

JORDANIA | LÍBANO

Texto: Júlia Serramitjana · Fotos: Pablo Tosco

El Líbano es el país vecino más afectado por la crisis de Siria en términos migratorios: con poco más de 4,5 millones de habitantes acoge a casi 1,1 millones de refugiados. Eso supone un 25% de su población, es decir que por cada libanés hay cuatro personas refugiadas.

Junto con Jordania, este pequeño país tiene la concentración per cápita más alta de refugiados de todo el mundo. Sin campamentos formales para refugiados y con unas infraestructuras que ya eran deficitarias, la presión migratoria que soporta el Líbano tras cinco años de conflicto en Siria es enorme.

LA PRESIÓN MIGRATORIA DEL LÍBANO EN CIFRAS

Fuente: Oxfam

El panorama, para muchos de ellos, es oscuro y terriblemente desalentador. No pueden volver a casa, las necesidades humanitarias siguen aumentando y los recursos en las comunidades de acogida están disminuyendo. Además, el Gobierno libanés decidió a principios de 2015 restringir los permisos de entrada y de trabajo para las personas refugiada, dificultando aún más su situación.

El Líbano también ha dado cobijo a refugiados palestinos que se vieron obligados a huir de su tierra en 1948 y viven desde hace ya más de medio siglo en este país.

Los sirios que huyeron de la guerra están ahora repartidos a lo largo del territorio, viviendo en tiendas de campaña, refugios colectivos, edificios abandonados y apartamentos alquilados a las afueras de las ciudades Trípoli o Beirut. Muchos se han reunido con sus amigos y familiares, otros han optado por establecerse en zonas que ya conocen de haber trabajado como jornaleros agrícolas, antes del conflicto. Como no existen infraestructuras formales y organizadas es más difícil distribuir la ayuda y que los refugiados puedan cubrir sus necesidades básicas.

Marwan vive ahora a las afueras de la ciudad de Trípoli tras huir de Siria.

La situación es desesperante: muchos sirios refugiados en el Líbano están cada vez más endeudados, viven hacinados en viviendas cada vez más caras y con pocas oportunidades de subsistencia. La mayoría tiene que pagar elevados alquileres, incluso por el terreno donde plantan las tiendas de campaña. Además, la ayuda humanitaria disponible no sigue el ritmo de la creciente necesidad.

EL FRÍO VALLE DEL BEKAA

El Bekaa es un alargado valle que ocupa la frontera oriental con Siria. Antes de la guerra ya era un lugar muy conocido por los sirios, que cruzaban la frontera para trabajar como temporeros.

Ahora que se ven obligados a dejar sus vidas atrás huyendo de la violencia, muchos de ellos han vuelto a atravesar la frontera, pero esta vez con sus familias, en busca de cobijo.

Um Ahmad cruzó las montañas en el Líbano sólo con la ropa que llevaba puesta y una manta. Ahora vive en una casa de 11 habitaciones junto a otras 65 personas más.

Ahamed vive en el asentamiento de Majdaloun. Como él, cientos de miles de familias sirias refugiadas se han instalado como han podido en tiendas de campaña.

Aquí, en el Valle del Bekaa el reparto de ayuda humanitaria se hace muy complicado y el aprovisionamiento de agua y alimentos, así como las condiciones higiénicas y sanitarias están bajo mínimos. En invierno, la nieve impide el acceso de agua y alimentos, los tanques de agua se congelan y las familias tienen dificultades para calentarse a temperaturas bajo cero.

Ahmed huyó de Hasaka, Siria, junto a su familia en 2012. Vive con su familia en una vivienda construida de maderas y plásticos en un asentamiento de ciudad de Chekka, en el norte de Líbano. Depende integramente de la ayuda humanitaria.
Sabah, refugiada siria en Majdaloun, preparando pan. huyó de Homs en 2014. Ahora vive en el norte del Valle del Bekaa, en el Líbano,. Desde Oxfam Intermón apoyamos a personas como ella proporcionando agua potable, mantas y estufas, así como utensilios para la higiene.

Como Sabah y Ahmed, la mayoría de las personas que se refugian en el Líbano va a cumplir dentro de poco cinco años fuera de su país, tratando de sobrevivir lejos de la violencia y el conflicto.

QUÉ HACE OXFAM

Cubrimos las necesidades básicas

  • Proporcionamos agua potable y utensilios para la higiene a las personas que llegan a este país.
  • Ayudamos a las familias a obtener la información que necesitan sobre sus derechos y su acceso a los servicios médicos, jurídicos y de apoyo.
  • Construimos duchas y váters en los asentamientos informales en el Líbano y en las rutas que usan las personas que huyen de Siria. También hemos instalado y reparado aseos en las comunidades que acogen a refugiados.
  • Estamos construyendo sistemas de canalización de agua en las comunidades de acogida en el valle de Bekaa en el Líbano.

El gobierno sirio y todos los grupos de la oposición deben

  • Comprometerse a un cese inmediato de las hostilidades.
  • Poner fin de inmediato a todas las violaciones de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, incluidos los ataques deliberados contra la población civil.
  • Permitir que los que necesitan ayuda humanitaria la reciban. Esto incluye permitir el trabajo de las organizaciones humanitarias y las agencias de la ONU, así como el cese inmediato de las tácticas de guerra que, intencionadamente o no, niegan la asistencia a la población civil.
  • Participar en un proceso político dirigido por Siria, con mediación internacional de buena fe.

La comunidad internacional debe

  • Enviar un mensaje inequívoco a las partes en el conflicto que no se tolerarán los ataques contra civiles.
  • Financiar completamente la respuesta de ayuda a través de Siria y la región en general y proporcionar una mayor financiación para el desarrollo a los países vecinos con el fin de asegurar que tanto las comunidades de acogida y los refugiados pueden acceder a los servicios básicos.
  • Asegurarse de que todas las personas necesitadas de protección puedan huir y encontrar asilo, incluyendo un incremento en el reasentamiento en países fuera de la región para los refugiados más vulnerables que residen actualmente en los países vecinos.
  • Detener la transferencia de armas y municiones a Siria.
  • Reanudar las conversaciones para encontrar una solución política a la crisis de forma urgente, con una adecuada y efectiva participación de las mujeres y la sociedad civil siria.