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Dialla Diarra : “Si queremos acabar con la mutilación genital femenina, debemos trabajar todas las mujeres juntas.”

Dialla Diarra. Presidenta de la asociación de mujeres subsaharianas “Legki Yakaru”

“Me mutilaron cuando tenía solamente una semana de vida, como a todas las otras niñas de la comunidad donde me crié, en Damina, Mali. Como me lo hicieron de pequeña pensaba que todas las niñas del mundo estaban mutiladas, así que lo veía como una cosa normal. No fue hasta que llegué a Banyoles años después y vi los problemas ginecológicos que tenía una amiga mía como consecuencia de la mutilación, que empecé a hacerme preguntas y acabé entendiendo que estábamos ante un problema oculto.”

A partir de ese momento, Dialla pensó que la única manera de combatir la mutilación genital femenina (MGF) en su entorno y en los países de origen era hablando de ello, debatiendo y sensibilizando no solo entre las mujeres afectadas, sino también entre los profesionales de la salud, los líderes de las comunidades y los representantes religiosos. Pero para hacerlo, antes se debía encontrar la manera de romper este tabú, ya que de la mutilación no se habla en casa.  

Hoy Dialla es presidenta de la asociación de mujeres subsaharianas “Legki Yakaru” (que significa “mujeres de hoy” en sarankule), que forma parte del grupo de organizaciones con las que trabaja Oxfam Intermón en España. Desde 2006 trabajan con la comunidad subsahariana de Banyoles, principalmente con las mujeres, para que conozcan sus derechos, los defiendan y puedan integrarse en la sociedad de acogida. Durante todo este tiempo, el equipo de formadoras ha llevado a cabo diferentes talleres, charlas y sesiones personales para que mujeres y niñas se sientan empoderadas para ejercer el derecho a decidir sobre su propio cuerpo, no solo para prevenir la mutilación genital femenina, sino también para evitar otras violencias machistas, como pueden ser los matrimonios forzados.

"Como me lo hicieron de pequeña pensaba que todas las niñas del mundo estaban mutiladas, así que lo veía como una cosa normal."
"Hemos conseguido romper este tema tabú. Hemos conseguido que 30 o 40 mujeres se sienten en una mesa a debatir sobre la salud sexual y reproductiva, que expresen sus sentimientos sobre la mutilación."

La experiencia les demuestra que el desconocimiento sobre sus consecuencias perpetúa la práctica de la MGF. Dialla explica que la base para luchar contra esta práctica es la educación y el diálogo intercultural, un diálogo abierto con perspectiva de género, donde todas las mujeres-  tanto las que viven en las comunidades en los países de origen como en las de acogida - sean las que provoquen el cambio.

Por este motivo, "Legki Yakaru" ha puesto en marcha el proyecto "HEAL", donde -entre otras actividades - han conectado con profesionales de la salud, la educación y los servicios sociales para que, ante una situación de riesgo, puedan detectarla y gestionarla a tiempo de manera integrada. Y no solo han conseguido grandes resultados en Girona (donde no han detectado ningún caso de mutilación en muchos años), si no que han tejido una red de asociaciones en diferentes países de África que dan apoyo desde allí. De esta manera, cuando se detecta que una niña que viaja a su país de origen está en riesgo de sufrir una mutilación, hay una persona encargada de explicar a la familia de allí qué consecuencias físicas y psicológicas tiene para la niña y qué consecuencias penales habrá para sus padres.  Gracias a este trabajo de conexión Europa-África han podido llegar al origen del problema y empezar a cambiar normas sociales aprendidas.

Además, las mujeres de “Legki Yakaru” que han pasado por la mutilación genital femenina explican su experiencia y sensibilizan a las familias y las jóvenes que ya han nacido en Europa, para evitar cualquier riesgo.

"Hemos conseguido romper este tema tabú. Hemos conseguido que 30 o 40 mujeres se sienten en una mesa a debatir sobre la salud sexual y reproductiva, que expresen sus sentimientos sobre la mutilación. Antes no se habría conseguido", añade Dialla.

La mutilación genital femenina tiene como origen la desigualdad de género.

La mutilación genital femenina es una práctica abusiva que va íntimamente ligada con la moral, las creencias sociales y la religión que constituyen el modo de vida de millones de personas. Para las diferentes comunidades que la practican, esta norma social violenta, dolorosa y degradante se ve como un de rito de transición entre la niñez y la madurez.

Esta violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas, reconocida internacionalmente, tiene como origen y motor la desigualdad de género. Es la manera que tiene la sociedad patriarcal de controlar la vida de las mujeres y someterlas en todos los aspectos: sexual, social, reproductivo, físico, psicológico y emocional.

LAS CIFRAS
  • A nivel mundial, se calcula que hay al menos 200 millones de niñas y mujeres mutiladas.
  • En la actualidad, cada año se mutilan los genitales a tres millones de niñas.
  • 44 millones de niñas menores de 14 años han sufrido la ablación, principalmente en Mali (73%), Gambia (un 56%), Mauritania (54%) e Indonesia (49%).
  • El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5, Igualdad de género, incluye entre sus metas "Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina" (meta 5.3).