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FAQS

Emergencias. Salva vidas. Cada segundo cuenta

Crisis de refugiados

Estamos ante la mayor crisis de desplazamiento desde la II Guerra Mundial. Más de 65 millones de personas han abandonado sus hogares por las guerras, la pobreza y el cambio climático. Proporcionamos ayuda a las personas que se han visto obligadas a abandonar su hogar, tanto en Europa (Serbia, Italia, Macedonia y Grecia) como en otros países, como Siria, Jordania, Líbano, Irak o Nigeria.

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(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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QUÉ HACEMOS

Salvar vidas es nuestra prioridad. Proporcionamos agua, refugio y ayuda de primera necesidad a miles de refugiados que se ven forzados a abandonar sus hogares, que huyen de conflictos como Siria, Sudán del Sur o la República Centroafricana, o empujados por la falta de oportunidades. Además, exigimos que se respeten los derechos humanos y que se actúe sobre las causas de su huida y pedimos medidas para crear vías seguras y legales para que las personas que buscan refugio no tengan que arriesgar sus vidas ni emprender peligrosos viajes.

NUESTRO TRABAJO



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QUÉ PEDIMOS

Pedimos a la comunidad internacional, la Unión Europea y al Gobierno español que protejan los derechos de las personas obligadas a huir de sus países y que se comprometan a asegurar vías seguras y legales para las personas desplazadas que están llegando a Europa. 

A España le pedimos:

  1. Que desde la UE impulse políticas que respeten los derechos humanos y el derecho internacional. No a los cierres de fronteras aleatorios o la discriminación por nacionalidad. Nos avergüenza el acuerdo entre la UE y Turquía
  2. Que vele para que la UE asegure vías seguras y legales, promueva el reasentamiento, y aumente las operaciones de rescate y salvamento en el mar, además de garantizar protección y asistencia en los países en tránsito.
  3. Que incremente la ayuda humanitaria en 100 millones de euros para paliar las necesidades de la población que vive bajo una guerra y atender a los desplazados y refugiados en países de origen y limítrofes.
  4. Que aumente la cuota de refugiados. Solo ha acogido al 3% de lo que se comprometió.
  5. Que participe activamente en la resolución de conflictos y el control de la venta de armas.

El Gobierno español firmó el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, un pacto que vulnera el derecho internacional humanitario. Este acuerdo permite que Turquía deporte a refugiados que según la Convención de Ginebra deberían ser acogidos en Europa.

Hemos publicado un informe en el que denunciamos la vulneración de derechos y el incumplimiento de promesas por parte del Gobierno español.

Según las leyes internacionales, la Unión Europea tiene la obligación y la responsabilidad de proteger a las personas vulnerables que llegan a sus fronteras huyendo de las guerras, la pobreza y el cambio climático. Sin embargo, cada día vemos cómo sus derechos son vulnerados. Además, Europa tiene capacidad para acoger a todas las personas que llegan a su territorio buscando refugio (el millón de refugiados y migrantes que llegaron en 2015 supone solo un 2% del total de la población europea). La otra cara de la moneda son países como Líbano, Pakistán o Jordania, que soportan el peso de miles o millones de refugiados, aunque apenas representan el 1,5% de la economía mundial.

La Cumbre sobre Refugiados y Migrantes organizada por la ONU en septiembre de 2016 era una oportunidad única para que la comunidad internacional se comprometiese a proteger los derechos de las personas desplazadas. El resultado ha sido claramente insuficiente. Nuestras peticiones, con las que hemos sumado 250.000 firmas (más de 50.000 en España), siguen vigentes y continuaremos empujándolas.

Galería de imágenes

En 2015, más de un millón de personas refugiadas y migrantes llegaron a las puertas de Europa procedentes de Siria, Afganistán, Irak, Eritrea, Pakistán o Nigeria. Como no existen vías seguras ni legales para entrar, arriesgan sus vidas y las de sus familias en busca de un futuro mejor, lejos de las guerras y la pobreza que les han obligado a huir. En esta galería, que transcurre en Serbia, se muestra los principales obstáculos que han tenido que vencer y los abusos de los que son víctimas.

(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
EL MAR. La travesía por el Egeo es la experiencia más traumática. Los refugiados tienen que ponerse en manos de traficantes de personas que les meten en botes hinchables y los tiran al mar sin capitán, quedando a expensas de las olas. En la foto se ve los rostros sonrientes (e inconscientes) de los hijos de Abdhamid antes de zarpar. Su bote se hundió a pocos metros de la costa griega, quedaron mojados pero a salvo. No todo el mundo puede contar lo mismo. En 2015 han fallecido 3,600 personas en el Mediterráneo.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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MAFIAS. En la frontera entre Serbia y Macedonia, decenas de taxistas aprovechan la oscuridad para engañar a los refugiados que llegan. Les dicen que no hay ningún sistema para cruzar el país rápidamente y les piden sumas astronómicas para realizar el trayecto. A pocos metros, un bus les lleva a la otra frontera por 22 euros y un tren por 15. Cansados, muertos de frío, sin información al alcance, muchos caen en su trampa.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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LA RUTA. Serbia es uno de los países por los que pasa la llamada 'ruta de los Balcanes'. Por aquí han llegado a pasar hasta 6.000 personas diarias, un 'pastel' demasiado apetecible para que nadie se aproveche. Desde las tiendas, a los hostales y propietarios de buses... Todos han subido los precios para sacar rédito. Esa es la norma desde que alcanzan la costa griega.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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INFORMACIÓN. Cuando la gente llega, lo que primero necesita es saber cómo cruzar el país de la forma más rápida y económica posible. Sin embargo, es muy difícil obtener información en una lengua que entiendan hasta que no llegan al centro de registro de Presëvo, a ocho kilómetros de la frontera. Eso les hace vulnerables a engaños y a estafas.
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FRÍO. El invierno en Serbia es especialmente duro, sobre todo de noche. Muchas familias no están preparadas porque no pueden cargar con ropa de abrigo. Llegados a esta parte de Europa, son las ONG alas que les proveen de mantas, anoracs, guantes y gorros para soportar el clima hostil.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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PESO. Sorprende las pocas pertenencias que llevan, sobre todo sabiendo que ahí está toda su vida. Una bolsa es lo máximo. El resto es un lujo y una carga que no se pueden permitir. Cuentan que salieron con más cosas, pero a medida que pasaban los días tuvieron que deshacerse de ellas. También hay gente que llega sin nada porque se lo han robado todo.
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NIÑOS. Casi el 25% de las personas que realizan este duro viaje son niños y niñas, según ACNUR. Los padres cargan a cuestas con los más pequeño. Muchos no llevan pañales porque cuestan dinero y además pesan, con todas las dificultades que ello conlleva. Medina, que viaja con sus hijos, contó: "Se cansan, lloran, se pelean, se han puesto enfermos. Es muy difícil tener paciencia".
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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POLICÍA Los agentes serbios gritan Yala. Yala. Yala. Es la forma que tienen los árabes de pedir a alguien que se dé prisa. La mayoría tratan a los refugiados como si fueran ganado. Un ganado que tiene que cruzar el país rápido y preferiblemente sin dejar rastro. Varios informes de Amnistía Internacional y de Human Rights Watch denuncia maltrato por parte de la Policía en Serbia, Macedonia y Hungría.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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ESPERAS. La corriente de refugiados y migrantes que cruzan los Balcanes sufre cortocircuitos a menudo. Una huelga, un nuevo requisito, una frontera que se cierra. Todo ello provoca tapones que obligan a la gente a pasar varios días en un mismo sitio y a gastarse el poco dinero que llevan encima, a risgo incluso de quedarse sin recursos para llegar a su destino. La espera genera tensiones y se reportan peleas a diario.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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NOCHE. Las personas se ven obligadas a dormir en autobuses, trenes, campamentos improvisados para refugiados, parques, estaciones de bus, y muchas veces incluso en la calle. En muchos de estos lugares no hay ni puntos de agua, ni baños ni duchas ni papeleras.
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