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FAQS

Emergencias. Salva vidas. Cada segundo cuenta

Crisis de refugiados

Estamos ante la mayor crisis de desplazamiento desde la II Guerra Mundial. Más de 60 millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares por las guerras, la pobreza y el cambio climático.

Oxfam Intermón proporciona ayuda a las personas que se ven forzadas a abandonar su hogar, tanto en su camino hacia Europa (Serbia, Italia, Macedonia y Grecia) como en otros países como Siria, Jordania y Líbano.

No podemos darles la espalda.

Salva vidas. Cada segundo cuenta

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(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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QUÉ HACEMOS

Salvar vidas es nuestra primera prioridad y trabajamos proporcionando agua, refugio y ayuda vital de primera necesidad a miles de refugiados que se ven forzados a abandonar sus hogares.

Oxfam ayuda a las personas refugiadas y migrantes que llegan a las fronteras europeas y también a aquellas que huyen de conflictos como Siria, Sudán del Sur o la República Centroafricana, o empujados por la falta de oportunidades.

Además, exigimos que se respeten los derechos humanos y que se actúe sobre las causas de su huida, promoviendo procesos de paz, luchando contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático.

Pedimos medidas para crear vías seguras y legales para que las personas que buscan refugio no tengan que arriesgar sus vidas ni emprender peligrosos viajes.

EJEMPLOS DE NUESTRO TRABAJO

  • Siria, Jordania y Líbano: Continuamos trabajando en la crisis de Siria, donde 7,6 millones de personas se encuentran desplazadas dentro del país y más de 4 millones se han visto forzadas a huir a países vecinos como Jordania y Líbano. Proporcionamos agua potable, sistemas de higiene y apoyo vital a las personas afectadas por el conflicto. Hemos atendido a medio millón de refugiados que viven en el campo de Zaatari de Jordania y en los campamentos informales de Líbano.  En Siria estamos apoyando a casi un millón de personas. Más información sobre nuestro trabajo en Siria.
  • Grecia: Trabajamos en la isla de Lesbos para atender a refugiados y migrantes que arriesgan su vida por el Mediterráneo. Hemos suspendido nuestra actividad en el campo de Moria en protesta por su conversión en un centro de detención, pero seguimos trabajando en el campo de Kara Tepe. También estamos trabajando en la península griega, apoyando a más de 3.000 personas que viven en 5 campos de la región de Epirus, donde apenas hay presencia de ONG. Hemos instalado duchas y baños y repartimos comida y vales por comida. Las raciones inlcuyen hidratos de carbono (arroz u otros cereales), proteínas (lentejas o frijoles), verduras y pan de pita. El valor nutricional de cada porción se define según ACNUR y la normativa internacional. La comida se distribuye en envase de papel biodegradable para reducir el impacto medioambiental.
  • Italia: Ayudamos a personas que llegan a Italia a través del Mediterráneo, proporcionándoles servicios básicos para sus necesidades inmediatas, un lugar de acogida y facilitando apoyo legal y psicológico. El trabajo se realiza en la isla de Sicilia y en las zonas de Toscana y Florencia.
  • Serbia y Macedonia: Tras el cierre de la ruta de los Balcanes, seguimos trabajando con las personas que se han quedado varadas en los campos habilitados en los puntos fronterizos. Proporcionamos artículos de primera necesidad, pero sobre todo información y apoyo legal para que puedan pedir asilo y no opten por rutas peligrosas o caigan en manos de las mafias. En estos campos hemos construido letrinas y duchas.


Otras formas de hacer un donativo

QUÉ PEDIMOS

Según las leyes internacionales, la Unión Europea tiene la obligación y la responsabilidad de proteger a las personas vulnerables que llegan a sus fronteras huyendo de las guerras, la pobreza y el cambio climático. Sin embargo, cada día vemos cómo sus derechos son vulnerados. Además, Europa tiene capacidad para acoger a todas las personas que llegan a su territorio buscando refugio (el millón de refugiados y migrantes que llegaron en 2015 supone solo un 2% del total de la población europea). La otra cara de la moneda son países como Líbano, Pakistán o Jordania, que soportan el peso de miles o millones de refugiados, aunque apenas representan el 1,5% de la economía mundial.

Pedimos a la comunidad internacional, la Unión Europea y al Gobierno español que en la próxima Cumbre sobre Migración y Refugiados que la ONU celebrará en septiembre, protejan los derechos de las personas obligadas a huir de sus países, y en concreto se comprometan a asegurar vías seguras y legales para las personas desplazadas que están llegando a Europa. Estaremos recogiendo firmas hasta la Cumbre de septiembre.

A España le pedimos:

  1. Que en el marco de la UE impulse políticas que respeten los derechos humanos y el derecho internacional. No a los cierres de fronteras aleatorios o la discriminación por nacionalidad. Nos avergüenza el acuerdo entre la UE y Turquía
  2. Que vele para que la UE asegure vías seguras y legales, promueva el reasentamiento, y aumente las operaciones de rescate y salvamento en el mar, además de garantizar protección y asistencia en los países en tránsito.
  3. Que incremente la ayuda humanitaria en 100 millones de euros para paliar las necesidades de la población que vive bajo una guerra y atender a los desplazados y refugiados en países de origen y limítrofes.
  4. Que aumente la cuota de refugiados. Solo ha acogido al 3% de lo que se comprometió.
  5. Que actúe sobre las causas de fondo que abocan a millones de personas a abandonar sus hogares, es decir,  participar activamente en la resolución de conflictos y el control de la venta de armas, y aumentar la inversión en políticas de lucha contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático.

El Gobierno español firmó el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, un pacto que vulnera el derecho internacional humanitario. Este acuerdo permite que Turquía deporte a refugiados que según la Convención de Ginebra deberían ser acogidos en Europa.

Galería de imágenes

En 2015, más de un millón de personas refugiadas y migrantes llegaron a las puertas de Europa procedentes de Siria, Afganistán, Irak, Eritrea, Pakistán o Nigeria. Como no existen vías seguras ni legales para entrar, arriesgan sus vidas y las de sus familias en busca de un futuro mejor, lejos de las guerras y la pobreza que les han obligado a huir. En esta galería, que transcurre en Serbia, se muestra los principales obstáculos que han tenido que vencer y los abusos de los que son víctimas.

(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
EL MAR. La travesía por el Egeo es la experiencia más traumática. Los refugiados tienen que ponerse en manos de traficantes de personas que les meten en botes hinchables y los tiran al mar sin capitán, quedando a expensas de las olas. En la foto se ve los rostros sonrientes (e inconscientes) de los hijos de Abdhamid antes de zarpar. Su bote se hundió a pocos metros de la costa griega, quedaron mojados pero a salvo. No todo el mundo puede contar lo mismo. En 2015 han fallecido 3,600 personas en el Mediterráneo.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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MAFIAS. En la frontera entre Serbia y Macedonia, decenas de taxistas aprovechan la oscuridad para engañar a los refugiados que llegan. Les dicen que no hay ningún sistema para cruzar el país rápidamente y les piden sumas astronómicas para realizar el trayecto. A pocos metros, un bus les lleva a la otra frontera por 22 euros y un tren por 15. Cansados, muertos de frío, sin información al alcance, muchos caen en su trampa.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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LA RUTA. Serbia es uno de los países por los que pasa la llamada 'ruta de los Balcanes'. Por aquí han llegado a pasar hasta 6.000 personas diarias, un 'pastel' demasiado apetecible para que nadie se aproveche. Desde las tiendas, a los hostales y propietarios de buses... Todos han subido los precios para sacar rédito. Esa es la norma desde que alcanzan la costa griega.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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INFORMACIÓN. Cuando la gente llega, lo que primero necesita es saber cómo cruzar el país de la forma más rápida y económica posible. Sin embargo, es muy difícil obtener información en una lengua que entiendan hasta que no llegan al centro de registro de Presëvo, a ocho kilómetros de la frontera. Eso les hace vulnerables a engaños y a estafas.
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FRÍO. El invierno en Serbia es especialmente duro, sobre todo de noche. Muchas familias no están preparadas porque no pueden cargar con ropa de abrigo. Llegados a esta parte de Europa, son las ONG alas que les proveen de mantas, anoracs, guantes y gorros para soportar el clima hostil.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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PESO. Sorprende las pocas pertenencias que llevan, sobre todo sabiendo que ahí está toda su vida. Una bolsa es lo máximo. El resto es un lujo y una carga que no se pueden permitir. Cuentan que salieron con más cosas, pero a medida que pasaban los días tuvieron que deshacerse de ellas. También hay gente que llega sin nada porque se lo han robado todo.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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NIÑOS. Casi el 25% de las personas que realizan este duro viaje son niños y niñas, según ACNUR. Los padres cargan a cuestas con los más pequeño. Muchos no llevan pañales porque cuestan dinero y además pesan, con todas las dificultades que ello conlleva. Medina, que viaja con sus hijos, contó: "Se cansan, lloran, se pelean, se han puesto enfermos. Es muy difícil tener paciencia".
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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POLICÍA Los agentes serbios gritan Yala. Yala. Yala. Es la forma que tienen los árabes de pedir a alguien que se dé prisa. La mayoría tratan a los refugiados como si fueran ganado. Un ganado que tiene que cruzar el país rápido y preferiblemente sin dejar rastro. Varios informes de Amnistía Internacional y de Human Rights Watch denuncia maltrato por parte de la Policía en Serbia, Macedonia y Hungría.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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ESPERAS. La corriente de refugiados y migrantes que cruzan los Balcanes sufre cortocircuitos a menudo. Una huelga, un nuevo requisito, una frontera que se cierra. Todo ello provoca tapones que obligan a la gente a pasar varios días en un mismo sitio y a gastarse el poco dinero que llevan encima, a risgo incluso de quedarse sin recursos para llegar a su destino. La espera genera tensiones y se reportan peleas a diario.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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NOCHE. Las personas se ven obligadas a dormir en autobuses, trenes, campamentos improvisados para refugiados, parques, estaciones de bus, y muchas veces incluso en la calle. En muchos de estos lugares no hay ni puntos de agua, ni baños ni duchas ni papeleras.
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