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FAQS

Alejandro Aguirre

Entrevista: “El hambre crónica en Guatemala no es sólo un problema de justicia social, sino también de futuro para el país”

Portavoz de la campaña CRECE e impulsor de la iniciativa www.alimentemosguatemala.org que pedía de entrada al Congreso de los Diputados de Guatemala que aumentara significativamente el presupuesto del Ministerio de Agricultura para conseguir un país libre del hambre y la desnutrición. Poco después de realizar la entrevista, la campaña consiguió parte de su primer objetivo: El Congreso ha aprobado un presupuesto para Agricultura mayor del que solicitaba la campaña.

(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Marta Domingo, campesina guatemalteca, cosecha maíz en su parcela en la comunidad de La Lupita

(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
Los grandes problemas en Guatemala continúan, o incluso se han agudizado, como el racismo, la exclusión, la inequidad y el patriarcado.

¿Cómo puede ser que Guatemala, un país rico en recursos, tenga uno de los peores índices de desnutrición crónica infantil en el mundo?
El problema de fondo es el acceso a la alimentación, y eso tiene que ver con la tierra y también con el salario mínimo.  Respecto a la tierra, hay que tener en cuenta que un porcentaje muy bajo de los productores (8%) tienen la mayoría de las tierras productivas. Y un alto porcentaje de pequeños productores (92%) apenas tienen una porción muy pequeña. Es el segundo índice de inequidad más grande de América Latina después de Brasil. Y me refería al salario porque el mínimo en Guatemala es de 1.800 quetzales mensuales mientras que la canasta básica es de 2.500 quetzales mensuales. Encima en Guatemala no se cumple por lo general el salario mínimo en el caso de los trabajadores agrícolas, así que cada vez es mayor la brecha y hay menor acceso a la alimentación.

¿Qué expectativas tienen con el nuevo gobierno que se constituirá en breve?
Esperemos que se pueda implementar la política nacional de desarrollo rural integral (aprobada en el 2009) porque supondría mejorar el acceso a tierra y el desarrollo agrícola para los pequeños productores.

¿Por qué no se ha podido implementar la política del 2009?
Porque no tiene los recursos necesarios. Y la ley tampoco establece las fuentes de financiación. Con la campaña www.alimentemosguatemala.org queremos que la opinión pública se una a nuestra lucha para que se dote de mayores recursos al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), porque debería cumplir un papel fundamental para la implementación de esa ley. ¡Y sólo tenemos hasta el 30 de noviembre, que es la fecha límite para que se apruebe el presupuesto!

En el 2007 el MAGA disponía de 1.400 millones de quetzales. Este año dispone de sólo 631 millones. En 5 años se ha reducido su presupuesto en 1.000 millones. No es posible que en Guatemala la mitad de los niños menores de 5 años sufran desnutrición crónica. Según algunos expertos, los primeros 1.000 días de vida son claves para los niños. Si no se combate la desnutrición, eso es irreversible y nos esperan nuevas generaciones no desarrolladas fisiológicamente, un futuro no muy halagüeño, y más si tenemos en cuenta que los jóvenes son el 60% de la población del país. De ahí la importancia de estar sensibilizando. No es un problema sólo de justicia social, sino también de futuro del país.

Los gobiernos se han defendido hasta ahora alegando que tienen políticas asistencialistas.
Sí, el gobierno actual, por ejemplo, da a unas 800.000 familias las “bolsas solidarias”, que contienen elementos básicos – maíz, frijol, aceite, arroz. Llevan un control muy estricto de qué familias reciben la ayuda y se les presiona e incluso se les amenaza, y máxime este año electoral, para que voten por el partido de turno, si quieren recibir estos beneficios. Es evidente que el gobierno actual ha hecho una apuesta por esos programas, y ha abandonado realmente el MAGA. Y eso que donde ganó el gobierno actual es en el campo, y dijo que sería un gobierno de rostro maya, dirigido a desarrollar el área rural en el país, pero no ha sido así. La pobreza extrema está en el área rural, y lo sufren sobre todo las mujeres y las mujeres indígenas.

¿Cómo se podría conseguir la financiación para implementar la política?
Definitivamente debe aprobarse una reforma fiscal. La estructura fiscal en el país es injusta, y recauda muy poco. Hay mucha evasión, en el caso del IVA llega al 40%. Además en el 2008 llegó la crisis a los EEUU y a nosotros también, que somos muy dependientes de la economía americana, por lo que cayeron en picado los ingresos tributarios. Por otra parte el presidente electo ha afirmado que era bien importante aumentar el presupuesto del MAGA, doblarlo hasta los 1.800 millones de quetzales. Lo que hay que garantizar, si se llega a aprobar ese monto, es que se distribuya bien el dinero. Que la mayoría de esos recursos vayan dirigidos al desarrollo rural, a la seguridad alimentaria, al apoyo de los pequeños y pequeñas productoras.

La reciente subida global de los precios de los alimentos, ¿ha impactado de manera dramática a los consumidores de Guatemala?
Sí, definitivamente. Los precios del maíz, del frijol y de los alimentos han subido bastante. El maíz ha llegado a valer 250 quetzales (por quintal) después de estar alrededor de 80-90 quetzales. Y el maíz es esencial para el país, para la población rural. Esos precios se han mantenido al alza de forma sostenida e impactan cada vez más. Ha hecho que el hambre se agudice. Para combatir la subida de precios, el gobierno ha importado, pero no ha apoyado la producción nacional. En los 80 Guatemala era el granero de Centroamérica. Cubría la demanda interna y además exportaba para Centroamérica. Entonces se aprobó el tratado de libre comercio con EEUU que fue destruyendo la producción nacional. Y ahora hay una tendencia creciente: más y más grandes extensiones de tierra en el país están dedicadas al cultivo de la caña, de la palma, que responde a intereses internacionales, porque se utilizan para producir agrocombustibles. Eso implica desplazamiento, desalojo de campesinos, que se ven en la necesidad de vender sus parcelas. El problema de fondo es el modelo de desarrollo que se impuso: exportador de materia prima, y que responde a intereses internacionales y no nacionales.

¿Los recientes movimientos ciudadanos del 15-M han impactado también en Guatemala?
El proceso electoral que acabamos de vivir evidenció definitivamente que hay que profundizar en la democracia en Guatemala. Tenemos una democracia muy joven, del 85. Hemos avanzado muy poco en ese tiempo, si bien es cierto que ha habido 7 procesos electorales. Se ve que la población no ha sentido los beneficios de la democracia. En la reciente campaña electoral no hubo debates alrededor de los problemas fundamentales del país. Todo giró alrededor del márketing político: imágenes, cancioncitas y venga tapizar el país con propaganda, pero sin mensajes claros sobre qué van a hacer para atacar las causas estructurales de la pobreza y el hambre. Analizamos los planes de los candidatos y concluimos que no se profundizó en analizar la problemática y mucho menos cómo iban a solucionarla ni con qué recursos. El Latinobarómetro del 2010 reveló que en Guatemala el 40% de la población rechaza la democracia. Y en época de crisis, sea económica o social, el 45% de guatemaltecos y guatemaltecas apuestan por un gobierno militar. Y eso se materaliza con el reciente triunfo del general Otto Pérez. De lo que se habló durante la campaña fue de la seguridad, de la violencia, de que Guatemala es uno de los países más violentos del mundo, junto con El Salvador y Honduras. Los grandes problemas en Guatemala continúan, o incluso se han agudizado, como el racismo, la exclusión, la inequidad y el patriarcado. Es una problemática fundamental que no se aborda, y se puso de evidencia en el proceso electoral.

 

Tras el desarrollo de la campaña online www.alimentemosguatemala.org y contando ya con un presupuesto mayor al que se esperaba, ahora la campaña CRECE se centrará en monitorear el gasto de ese presupuesto mediante ejercicios de auditoría social. El año 2012 es clave para la justicia alimentaria de Guatemala.