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FAQS

Emergencias. Salva vidas. Cada segundo cuenta

Buscando refugio

Cuando solo hay una opción: huir para salvar la vida.

Estamos ante la mayor crisis de desplazamiento desde la II Guerra Mundial. Más de 65 millones de personas han abandonado sus hogares por las guerras, la pobreza y el cambio climático. Proporcionamos ayuda a las personas que se han visto obligadas a abandonar su hogar, tanto en Europa (SerbiaItalia, Macedonia y Grecia) como en otros países, como SiriaJordania, Líbano, Irak o Nigeria.

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(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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QUÉ HACEMOS

Salvar vidas es nuestra prioridad. Proporcionamos agua, refugio y ayuda de primera necesidad a miles de refugiados que se ven forzados a abandonar sus hogares, que huyen de conflictos como Siria, Sudán del Sur o la República Centroafricana, o empujados por la falta de oportunidades. Además, exigimos que se respeten los derechos humanos y que se actúe sobre las causas de su huida y pedimos medidas para crear vías seguras y legales para que las personas que buscan refugio no tengan que arriesgar sus vidas ni emprender peligrosos viajes.


EUROPA

Italia: En Ventimiglia, en la frontera entre Francia e Italia, hay una verdadera emergencia humanitaria. Más de 200 personas viven en un campamento improvisado en condiciones muy precarias y 700 se alojan en un centro de tránsito.

Trabajamos en Sicilia distribuyendo artículos de primera necesidad así como facilitando asistencia legal y psicológica a largo plazo a las personas recién llegadas. En la Toscana facilitamos su integración y hemos empezado a intervenir en la frontera entre Francia e Italia acompañando a cientos de migrantes forzados para que tengan acceso a bienes básicos y puedan ejercer sus derechos.

Grecia: Más de 15.500 personas viven atrapadas en las islas griegas, en campamentos precarios y superpoblados, cada vez con más tensión. El acceso a agua, saneamiento y alimentación es difícil y condiciona la salud de las personas refugiadas.

Trabajamos en la isla de Lesbos y en la región del Epiro para que las personas recién llegadas puedan vivir dignamente. También ofrecemos actividades de protección e integración, asistencia legal gratuita y acceso a información y servicios.

España: La población migrante, que supone más del 10% de la población de España, es uno de los colectivos más afectados por la desigualdad y la discriminación. Por este motivo, apoyamos a organizaciones con experiencia, ya implantadas en el territorio, que trabajan directamente con personas en riesgo de exclusión social y vulnerabilidad.

Nuestro objetivo es poder garantizar servicios de acogida e información, asesoramiento legal y ayuda para la inserción laboral, entre otros, siempre de la mano de organizaciones con recorrido y experiencia en el tema.

EL MUNDO

Mapa del mundo. Nuestro trabajo en migracionesLa gran mayoría de las personas atrapadas en esta crisis internacional se encuentra desplazada dentro de su propio país de origen o en países vecinos.

 

  • En Nigeria, el actual conflicto entre Boko Haram y los militares ha obligado a 2,3 millones de personas a huir de sus casas y buscar protección en otras zonas del país, en Chad, Níger o Camerún.
  • El Líbano, con una población de 4,5 millones de personas y 1,2 millones de refugiados sirios, se encuentra en una situación límite.
  • Cada vez más refugiados viven en condiciones muy precarias en campos situados en las fronteras con Turquía y Jordania.
  • Y en Asia, más de 600.000 Rohingyas han huido de la violencia a Bangladesh, donde sobreviven en condiciones terribles.

 

Trabajamos en las emergencias más graves del mundo, en colaboración con socios locales, para garantizar que las personas obligadas a huir de sus hogares puedan acceder a bienes básicos, información, protección y asesoramiento y, así, poder tener una vida digna. Apoyamos no solo a las familias que han tenido que desplazarse sino también a las comunidades de acogida y a aquellas que luchan por mejorar sus vidas en sus localidades.


Otras formas de hacer un donativo

Galería de imágenes

En 2015, más de un millón de personas refugiadas y migrantes llegaron a las puertas de Europa procedentes de Siria, Afganistán, Irak, Eritrea, Pakistán o Nigeria. Como no existen vías seguras ni legales para entrar, arriesgan sus vidas y las de sus familias en busca de un futuro mejor, lejos de las guerras y la pobreza que les han obligado a huir. En esta galería, que transcurre en Serbia, se muestra los principales obstáculos que han tenido que vencer y los abusos de los que son víctimas.

(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
EL MAR. La travesía por el Egeo es la experiencia más traumática. Los refugiados tienen que ponerse en manos de traficantes de personas que les meten en botes hinchables y los tiran al mar sin capitán, quedando a expensas de las olas. En la foto se ve los rostros sonrientes (e inconscientes) de los hijos de Abdhamid antes de zarpar. Su bote se hundió a pocos metros de la costa griega, quedaron mojados pero a salvo. No todo el mundo puede contar lo mismo. En 2015 han fallecido 3,600 personas en el Mediterráneo.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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MAFIAS. En la frontera entre Serbia y Macedonia, decenas de taxistas aprovechan la oscuridad para engañar a los refugiados que llegan. Les dicen que no hay ningún sistema para cruzar el país rápidamente y les piden sumas astronómicas para realizar el trayecto. A pocos metros, un bus les lleva a la otra frontera por 22 euros y un tren por 15. Cansados, muertos de frío, sin información al alcance, muchos caen en su trampa.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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LA RUTA. Serbia es uno de los países por los que pasa la llamada 'ruta de los Balcanes'. Por aquí han llegado a pasar hasta 6.000 personas diarias, un 'pastel' demasiado apetecible para que nadie se aproveche. Desde las tiendas, a los hostales y propietarios de buses... Todos han subido los precios para sacar rédito. Esa es la norma desde que alcanzan la costa griega.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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INFORMACIÓN. Cuando la gente llega, lo que primero necesita es saber cómo cruzar el país de la forma más rápida y económica posible. Sin embargo, es muy difícil obtener información en una lengua que entiendan hasta que no llegan al centro de registro de Presëvo, a ocho kilómetros de la frontera. Eso les hace vulnerables a engaños y a estafas.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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FRÍO. El invierno en Serbia es especialmente duro, sobre todo de noche. Muchas familias no están preparadas porque no pueden cargar con ropa de abrigo. Llegados a esta parte de Europa, son las ONG alas que les proveen de mantas, anoracs, guantes y gorros para soportar el clima hostil.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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PESO. Sorprende las pocas pertenencias que llevan, sobre todo sabiendo que ahí está toda su vida. Una bolsa es lo máximo. El resto es un lujo y una carga que no se pueden permitir. Cuentan que salieron con más cosas, pero a medida que pasaban los días tuvieron que deshacerse de ellas. También hay gente que llega sin nada porque se lo han robado todo.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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NIÑOS. Casi el 25% de las personas que realizan este duro viaje son niños y niñas, según ACNUR. Los padres cargan a cuestas con los más pequeño. Muchos no llevan pañales porque cuestan dinero y además pesan, con todas las dificultades que ello conlleva. Medina, que viaja con sus hijos, contó: "Se cansan, lloran, se pelean, se han puesto enfermos. Es muy difícil tener paciencia".
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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POLICÍA Los agentes serbios gritan Yala. Yala. Yala. Es la forma que tienen los árabes de pedir a alguien que se dé prisa. La mayoría tratan a los refugiados como si fueran ganado. Un ganado que tiene que cruzar el país rápido y preferiblemente sin dejar rastro. Varios informes de Amnistía Internacional y de Human Rights Watch denuncia maltrato por parte de la Policía en Serbia, Macedonia y Hungría.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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ESPERAS. La corriente de refugiados y migrantes que cruzan los Balcanes sufre cortocircuitos a menudo. Una huelga, un nuevo requisito, una frontera que se cierra. Todo ello provoca tapones que obligan a la gente a pasar varios días en un mismo sitio y a gastarse el poco dinero que llevan encima, a risgo incluso de quedarse sin recursos para llegar a su destino. La espera genera tensiones y se reportan peleas a diario.
(c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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NOCHE. Las personas se ven obligadas a dormir en autobuses, trenes, campamentos improvisados para refugiados, parques, estaciones de bus, y muchas veces incluso en la calle. En muchos de estos lugares no hay ni puntos de agua, ni baños ni duchas ni papeleras.
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