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Atender a las personas migrantes y garantizar el bienestar de la población ceutí no son objetivos incompatibles.
La respuesta de las autoridades debe partir del respeto a los derechos humanos, el Derecho internacional y el marco jurídico europeo y español.
La llegada de miles de personas a Ceuta ha generado una situación humanitaria y social que requiere una respuesta urgente, coordinada y basada en los derechos humanos. Al mismo tiempo, la población ceutí lleva todo este tiempo soportando una presión extraordinaria sobre su vida cotidiana, los servicios públicos y la convivencia, y necesita respuestas y recursos que permitan recuperar la normalidad.
Atender a las personas migrantes y garantizar el bienestar de la población ceutí no son objetivos incompatibles. España tiene las capacidades suficientes para lograr que la población de Ceuta pueda volver a la normalidad, al mismo tiempo que gestiona adecuadamente la atención humanitaria necesaria para las personas llegadas el pasado 30 de julio que aún permanecen en territorio español, y por tanto europeo.
Entre quienes han llegado hay niños, niñas y adolescentes, familias, mujeres y otras personas en situación de especial vulnerabilidad, muchas de ellas procedentes de países donde sufrían hambre, explotación, guerras y otras formas de violencia.
La respuesta de las autoridades debe partir del respeto a los derechos humanos, el Derecho internacional y el marco jurídico europeo y español, analizando cada caso individualmente y garantizando el debido proceso. No caben devoluciones en caliente ni respuestas colectivas que impidan evaluar adecuadamente la situación de cada persona.
Los gobiernos central y autonómico deben garantizar que todas las personas sean atendidas de manera digna y de acuerdo con nuestras obligaciones. Esto implica asegurar alojamiento, alimentación, agua, atención sanitaria y psicológica y acompañamiento jurídico, con especial atención a niños, niñas y adolescentes, así como mujeres y otras personas en situación de vulnerabilidad, incluidas aquellas que hayan sufrido violencia o agresiones sexuales. También deben acelerarse los procesos de identificación, triaje y derivación y, cuando corresponda, los traslados a la península con la colaboración de las comunidades autónomas.
Esta respuesta debe ir acompañada del apoyo necesario a la población de Ceuta. Sanidad, educación, transporte, limpieza y otros servicios esenciales deben contar con los recursos humanos y materiales necesarios para evitar cualquier situación de desborde. También es necesario proteger al tejido económico y empresarial y a las personas trabajadoras de la ciudad. Atender a las personas migrantes y garantizar el bienestar de la población ceutí no son objetivos incompatibles.
Por ello, reclamamos al Gobierno central, al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta y a las comunidades autónomas una respuesta coordinada, rápida y responsable, que ponga en marcha un Plan de Respuesta Humanitaria Integral. Esta petición ya fue trasladada el pasado 11 de agosto y, aunque se han producido algunos avances, la respuesta continúa siendo insuficiente y tardía. Las administraciones deben asumir sus responsabilidades y reforzar los recursos destinados tanto a la atención humanitaria como a los servicios públicos y a garantizar una convivencia segura en la ciudad.
También es fundamental preservar la convivencia entre comunidades. La gestión de la frontera y las diferencias entre gobiernos o partidos políticos no deben traducirse en discursos que enfrenten a la población ni alimentar el racismo, la xenofobia o la estigmatización. Las preocupaciones de quienes viven en Ceuta deben ser escuchadas y atendidas, al igual que deben respetarse los derechos y la dignidad de quienes han llegado.
Oxfam Intermón mantiene desde hace muchos años un trabajo constante sobre la frontera sur y las políticas españolas y europeas que allí se aplican, con el objetivo de lograr el respeto a los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y el derecho internacional. Además, colaboramos directamente con organizaciones locales con presencia en Ceuta y Melilla, apoyando su respuesta sobre el terreno. A raíz de lo ocurrido el pasado 30 de julio, hemos reforzado y ampliado esta cooperación para atender las necesidades básicas y prestar acompañamiento a las personas afectadas.
Seguiremos acompañando y fortaleciendo, desde nuestras capacidades, el trabajo de quienes están respondiendo directamente a las necesidades de la población. Al mismo tiempo, reclamamos a las administraciones que utilicen todos los recursos y capacidades disponibles para garantizar una respuesta a la altura de la gravedad de esta crisis, que proteja los derechos humanos, refuerce los servicios públicos y contribuya a recuperar la convivencia y la normalidad en Ceuta.
Notas para la edición:
Más información sobre el posicionamiento y el trabajo de Oxfam Intermón en materia de migración y asilo aquí.
Periodista - Departamento de Comunicación
Oxfam Intermón es miembro de la confederación internacional Oxfam.