Se cumplen cuatro años del devastador conflicto de Sudán, convertido en la peor crisis humanitaria y de desplazamiento del mundo con un número récord de personas desplazadas en los países vecinos.
Más de 30 millones de personas —más de la mitad de la población—necesitan urgentemente ayuda humanitaria en Sudán. Cerca de 14 millones de personas han sido obligadas a abandonar sus hogares desde que comenzó el conflicto en abril de 2023. Casi un tercio —4,5 millones— ha huido a países vecinos como Chad, la República Centroafricana, Egipto, Etiopía y Sudán del Sur; países que ya enfrentan emergencias con financiación insuficiente.
La crisis se ve agravada por la reducción drástica del apoyo de la ONU y de las organizaciones humanitarias, incluida Oxfam, que se han visto obligadas a detener o reducir programas en toda la región por los recortes de financiación. Algunas organizaciones han cerrado por completo sus programas, mientras que las que siguen operando solo pueden llegar a una pequeña fracción de quienes lo necesitan.
Más de 1,3 millones de personas han cruzado en estos tres años la frontera hacia Sudán del Sur, un país que sufre también situaciones de hambre y de conflicto, con más de 300.000 personas desplazadas por enfrentamientos recientes en el estado de Jonglei. En Renk, el principal centro de tránsito de personas que llegan desde Sudán, se está operando a más de cuatro veces su capacidad.
Según los equipos de Oxfam que trabajan en Renk, las familias están teniendo que dormir al aire libre debido a la falta de espacio. Las raciones de agua y alimentos se han reducido significativamente: las familias reciben menos de la mitad de alimentos cada mes y el acceso cada vez más limitado a agua potable obliga a miles de personas a depender de fuentes de agua inseguras. Además, desde enero se han reportado 26 muertes debidas a malnutrición grave o falta de medicamentos.
“Esto es un fracaso político contundente”, dice Fati N´Zi-Hassane, directora de Oxfam en África. “Es devastador que los recortes en la ayuda obliguen a reducir tan drásticamente los programas de apoyo, justo cuando millones de personas están en una situación de tanta necesidad en tantos países. Es completamente inaceptable”.
“En Renk, antes de los recortes de financiación, Oxfam apoyaba a más de 40.000 personas con ayuda, incluyendo agua, alimentos y asistencia en efectivo. Ese número ha caído a poco más de 7.000 personas y ya no incluye apoyo alimentario. Familias de seis miembros tienen que sobrevivir con cinco litros de agua al día y una letrina que antes servía a 28 personas ahora es utilizada por más de 70, más del doble del estándar máximo.”
“Perdí a la mayor parte de mi familia en el conflicto en Sudán”, relata Hamdi, madre de tres hijos llegada recientemente a Renk. “Caminé durante días para llegar a Sudán del Sur, pero hasta ahora no he conseguido un espacio para mis tres hijos en el centro de tránsito; tuvimos que improvisar un refugio en un área abierta, lo cual no es seguro para nosotros. La comida que recibimos no es suficiente, pero al menos por ahora estamos a salvo.”
Tan solo Chad ha acogido a más de un millón de personas procedentes de Sudán —más que en las dos décadas anteriores combinadas—, mientras que se estima que 3 millones de personas necesitarán asistencia alimentaria en el punto más crítico de la próxima temporada de escasez, de julio a septiembre, siendo los refugiados sudaneses en la provincia oriental del país los más afectados.
Sin embargo, la financiación para Chad continúa disminuyendo. Las contribuciones de Estados Unidos a la crisis de personas refugiadas bajaron de poco más de 87 millones de dólares en 2024 a 39,9 millones en 2025, cubriendo solo el 9,8% de las necesidades en 2025. Todo esto cuando el número de personas refugiadas sigue aumentando.
Alemania y la Unión Africana han confirmado planes para coorganizar la tercera conferencia internacional sobre Sudán en Berlín este miércoles 15 de abril. La reunión tiene como objetivo apoyar los esfuerzos de paz y movilizar ayuda humanitaria en medio del conflicto en curso.
“Los líderes que se reúnen en Berlín”, apunta N’Zi-Hassane, “deben ir más allá de las discusiones en salas de juntas y garantizar avances reales tanto hacia la paz como hacia un aumento urgente de la financiación para la crisis. El pueblo sudanés y sus vecinos han sufrido durante demasiado tiempo; no pueden permitirse más reuniones que no logren poner fin al conflicto ni al sufrimiento que millones de personas están siendo obligadas a soportar.”
Notas para la edición:
Oxfam está apoyando la respuesta a refugiados en Chad y Sudán del Sur con agua potable e instalaciones de higiene, alimentos, asistencia en efectivo y servicios de protección.
En 2025, el plan de respuesta para refugiados sudaneses solo recibió el 25% de la financiación necesaria, dejando importantes carencias en el apoyo vital.
FEWS NET estima que casi 3 millones de personas necesitarán asistencia alimentaria en el punto álgido de la temporada de escasez en Chad.
La inseguridad alimentaria y la malnutrición en Sudán del Sur siguen siendo extremadamente altas, según la Clasificación de Inseguridad Alimentaria IPC, con 7,5 millones de personas —el 53%— proyectadas a experimentar altos niveles de inseguridad alimentaria (Fase 3 del IPC o superior).
Contribución de EEUU a la respuesta a personas refugiadas en Chad de ACNUR.
Los estándares de emergencia recomiendan no más de 50 personas por letrina al inicio de una crisis, reduciéndose a 20 con el tiempo. En Renk, Sudán del Sur, esta cifra ha aumentado a 70 o más por letrina, superando los límites de seguridad y aumentando el riesgo de brotes de enfermedades como el cólera y la disentería.
Periodista - Departamento de Comunicación
Oxfam Intermón es miembro de la confederación internacional Oxfam.