La estatua de Carlos V con la máscara hiperrealista de Elon Musk para denunciar el neofeudalismo y el récord histórico de riqueza acumulada por los milmillonarios, coincidiendo con el Foro Económico Mundial de Davos.
Pedro Armestre/Oxfam IntermónCoincidiendo con la celebración del Foro Económico Mundial de Davos 2026, Oxfam Intermón lleva a cabo una intervención artística, concebida junto al artista Eugenio Merino, para alertar sobre la concentración extrema de poder económico y político en manos de una élite global.
La intervención de la estatua de Carlos V se basa en la superposición temporal de una máscara hiperrealista de Elon Musk sobre el rostro del monarca, actualmente la persona más rica del planeta según Forbes. El gesto convierte el monumento en una metáfora del nuevo orden neofeudal.
La organización impulsa esta acción artística en un contexto marcado por un récord histórico de la riqueza combinada de los milmillonarios, que en 2025 creció tres veces más rápido que la media de los últimos cinco años y alcanzó los 18,3 billones de dólares, según el último informe de Oxfam Intermón. Una concentración de riqueza que no solo se traduce en poder económico, sino también poder político, y supone una amenaza directa para las democracias.
Un diálogo entre el poder absoluto del pasado y su forma actual
La obra conecta la autoridad de los monarcas y los imperios del pasado con la concentración actual del poder económico y el nuevo neofeudalismo, mostrando cómo las antiguas estructuras de dominación, basadas en el poder militar, económico y de las dinastías, han sido sustituidas por nuevas formas de mega poder individual y corporativo, sustentadas en el control de los recursos, los datos, los medios de comunicación y las instituciones democráticas.
El poder económico como poder político
“La extrema concentración de riqueza ya no es una abstracción económica: se traduce en poder político real, en influencia directa sobre gobiernos, leyes y agendas públicas. Lo estamos viendo en directo, la habilidad del dinero para convertirse en poder político”, señala Franc Cortada, director de Oxfam Intermón. “Mientras unos pocos acumulan fortunas sin precedentes, la mayoría ve erosionados sus derechos, su poder adquisitivo y su capacidad de decisión. Esta brecha no solo genera pobreza; genera desafección, polarización y fragilidad democrática”.
La intervención artística dialoga directamente con las conclusiones del informe Contra el imperio de los más ricos, que advierte de que los milmillonarios tienen 4.000 veces más oportunidades de ocupar cargos políticos que una persona corriente y que los países con mayores niveles de desigualdad tienen siete veces más probabilidades de sufrir retrocesos democráticos.
Arte como herramienta de denuncia
Para Eugenio Merino, la obra busca “hacer visible lo que intencionadamente permanece oculto”. “Los monumentos son sistemas de divulgación simbólica que sirven para legitimar el poder”, explica el artista. “Como sugieren Yannis Varoufakis o Cédric Durand, el capitalismo se ha transformado en un sistema con similitudes con el feudalismo histórico —el tecnofeudalismo—, en el que nuevos ‘señores’ controlan los territorios digitales y gobiernan desde el mercado, la tecnología y los datos. Esta intervención propone mirar de frente esa continuidad histórica y preguntarnos quién gobierna realmente nuestras democracias”.
La acción plantea una lectura crítica de un presente en el que, como señalan muchos economistas la desigualdad no es inevitable, sino el resultado de decisiones políticas que favorecen sistemáticamente a quienes ya concentran poder y riqueza, debilitando el bien común y las instituciones democráticas.
España: récord de riqueza y pérdida de poder adquisitivo
En el caso español, el mensaje cobra una dimensión especialmente significativa. En 2025, la riqueza de los 33 milmillonarios españoles alcanzó un máximo histórico y creció cuatro veces más rápido que la media de los últimos cinco años, mientras los salarios vuelven a perder poder adquisitivo. Estos 33 milmillonarios acumulan más riqueza que el 39% de la población en España.
“La gente no llega a fin de mes, sin embargo, al gran capital nunca le ha ido tan bien”, subraya Cortada. “Esta contradicción es el caldo de cultivo perfecto para la desafección democrática y los discursos autoritarios. Por eso es urgente poner límites al poder de los superricos” concluye.
Notas para la edición:
Periodista - Departamento de Comunicación
Oxfam Intermón es miembro de la confederación internacional Oxfam.