Desde diciembre, más de 280.000 personas se han visto obligadas a huir de sus hogares y ahora se refugian en el bosque, en escuelas abarrotadas e iglesias donde los servicios son mínimos o nulos
Mapa de Sudán del Sur del servicio cartográfico de Naciones Unidas.
Numerosas familias en Sudán del Sur se están viendo obligadas a huir una vez más para salvar sus vidas debido a la escalada del conflicto, en un momento en que el hambre ya alcanza niveles catastróficos, advierte Oxfam Intermón.
La reanudación de los combates, que se ha extendido por Jonglei y a la vecina zona de Walgak, a 100 kilómetros de la capital, Yuba, está agravando una situación ya de por sí extrema, privando a las familias de alimentos, agua potable y ayuda humanitaria urgente.
Múltiples centros de salud y sedes de agencias de ayuda, incluida la de Oxfam Intermón, han sido saqueados y su personal golpeado y forzado a huir, lo que ha provocado la suspensión de la prestación de servicios y ayuda y el desplazamiento del personal humanitario. Antes de esta interrupción, Oxfam Intermón apoyaba a más de 400.000 personas en Jonglei mediante programas de seguridad alimentaria y resiliencia.
Desde diciembre, más de 280.000 personas se han visto obligadas a huir de sus hogares y ahora se refugian en el bosque, en escuelas abarrotadas e iglesias donde los servicios son mínimos o nulos. El 75% de las personas desplazadas son mujeres, niñas y niños.
Las familias que están acogiendo a las personas desplazadas, que ya padecían una grave inseguridad alimentaria, desnutrición y dependencia de la ayuda humanitaria ahora están reduciendo aún más sus comidas para alimentar a sus familiares desplazados. Muchos han tenido que abandonar todas sus pertenencias, alimentos y ganado.
Incluso antes de los últimos enfrentamientos, más de 700.000 personas en los condados de Jonglei se enfrentaban a una situación de crisis o hambruna de emergencia, incluyendo más de 11.000 viviendo en condiciones catastróficas.
"Las familias se están viendo obligadas a desplazarse a zonas donde las condiciones ya son precarias", declara Shabnam Baloch, director de Oxfam en Sudán del Sur.
El desplazamiento de la población y el agua contaminada, junto con la falta de suministros de higiene, están agravando aún más la crisis. "Algunas personas están heridas y apenas pueden moverse. Muchas corren el riesgo de morir de hambre y están bebiendo agua de ríos y pantanos contaminados. La situación es extremadamente desesperada", dice Baloch.
Las evaluaciones de Oxfam Intermón revelan que, en algunas zonas, el 100% de la población depende de agua contaminada, y muchos se ven obligados a defecar al aire libre, lo que crea un caldo de cultivo para enfermedades. Solo en enero se registraron más de 400 casos de cólera y la situación empeorará a medida que más personas se vean obligadas a desplazarse.
Con la llegada de las lluvias en marzo, el acceso humanitario se reducirá aún más, ya que las carreteras se volverán intransitable, dejando al borde del abismo a las comunidades ya en situación límite.
«Un alarmante número de personas en Sudán del Sur ya padece hambre extrema por la intensificación del conflicto; las familias han abandonado sus tierras en plena cosecha y su ganado ha sido saqueado o se ha perdido, mientras quelas zonas de pesca permanecen inaccesibles, lo que les impide sembrar cultivos y alimentar a sus familias.
La población de Sudán del Sur necesita desesperadamente el fin inmediato de este conflicto para poder obtener alimentos. Oxfam Intermón hace un enérgico llamamiento a todas las partes en el conflicto para que permitan que la gente acceda de forma segura a la asistencia humanitaria.
El precio para las mujeres
En el plan de respuesta humanitaria para Sudán del Sur de 2026 se prevé que más de 10millones de personas (dos tercios de la población) necesiten asistencia humanitaria, incluyendo 7,5 millones de personas en riesgo de inanición. Oxfam Intermón también advierte que el agravamiento de la inseguridad expone a mujeres y niñas a la violencia y obliga a algunas familias a recurrir al matrimonio precoz y forzado como estrategia de supervivencia económica.
Las mujeres que huyen del conflicto son desproporcionadamente vulnerables a traumas profundos, muchos de los cuales permanecen ocultos tras su supervivencia. Un grupo de mujeres, que tuvo que caminar tres días con sus hijos hasta Akobo, declaró a Oxfam: «Hay un silencio que nos acompaña en estos largos caminos: un dolor profundo y sin palabras por lo que vimos, lo que soportamos y por lo que de nosotras mismas tuvimos que dejar atrás solo para que nuestros hijos e hijas pudieran sobrevivir. Vivimos en un estado de miedo constante, no por nuestras propias vidas, sino por los pequeños, que buscan en nosotras una seguridad que nosotras mismas no tenemos”.
Notas para la edición:
Antes de la suspensión de sus operaciones, Oxfam Intermón respondía en las zonas más afectadas de los estados de Jonglei y Lagos, donde se concentra casi el 80% del desplazamiento, con equipos de respuesta rápida que estaban listos para ampliar su labor. La respuesta se centró en la prevención del cólera mediante agua potable y saneamiento, asistencia económica de emergencia para alimentos y artículos esenciales, espacios de aprendizaje seguros para niños y niñas y servicios de protección contra la violencia de género.
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), más de280.000 personas han sido desplazadas desde el 29 de diciembre de 2025. Del total de desplazados, se estima que el 75% son mujeres, niños y niñas.
Periodista - Departamento de Comunicación
Oxfam Intermón es miembro de la confederación internacional Oxfam.