Pide al Gobierno que incremente los fondos destinados a la ayuda humanitaria
27/04/2026

Se prevé que las empresas de combustibles fósiles ganen casi 3.000 dólares por segundo en 2026

El total de beneficios previstos de los combustibles fósiles para 2026 es de 94.000 millones de dólares, dinero suficiente para proporcionar energía solar a casi 50 millones de personas en África.

 

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Activistas climáticos con una pancarta que pide gravar a los grandes contaminantes. Foto: Tim Zijlstra/Oxfam 

27/04/2026. Se prevé que seis de las mayores empresas de combustibles fósiles obtengan 2967 dólares por segundo en beneficios en 2026, según un estudio publicado por Oxfam Intermón en vísperas de la Primera Conferencia Mundial sobre la Transición hacia la Eliminación de los Combustibles Fósiles que se celebra esta semana en Santa Marta, Colombia.

 

Esto supone un aumento de casi 37 millones de dólares al día en comparación con los beneficios de 2025 de estas seis empresas: Chevron, Shell, BP, ConocoPhillips, Exxon y TotalEnergies. El total de beneficios previstos de los combustibles fósiles para 2026 es de 94.000 millones de dólares, dinero suficiente para proporcionar energía solar a casi 50 millones de personas en África.

 

En el contexto de la crisis energética mundial, Oxfam ha realizado una nueva encuesta en siete países. Sus resultados muestran que el número de personas que apoyan una mayor inversión gubernamental en energías renovables triplica al de quienes apoyaban el aumento de la extracción de combustibles fósiles, y que aproximadamente dos tercios (68 %) apoyan el aumento de los impuestos sobre los beneficios de las grandes empresas petroleras y gasísticas para ayudar a financiar la transición hacia las energías renovables.

 

Este incremento de los beneficios de las empresas de combustibles fósiles contrasta con la pobreza energética que sufren cada vez más familias de todo el mundo por la inestabilidad geopolítica, los efectos de la escalada de violencia en Oriente Medio y el fuerte aumento de la riqueza de los superricos, en contraste con el resto de la población.

 

Una enorme proporción de los beneficios de los combustibles fósiles va directamente a los bolsillos del 1 % más rico, ubicado principalmente en el Norte Global, que se está lucrando, con la consiguiente destrucción climática que causan estas empresas, al tiempo que promueve la dependencia mundial de los combustibles fósiles mediante el monopolio de la riqueza y la influencia política.

 

«Una transición justa que abandone los combustibles fósiles debe apoyar a las personas de los países más pobres, que son las más afectadas por las catástrofes climáticas, mientras que sus gobiernos se ven obligados a gastar más dinero en pagar deudas que en educación o salud, por no hablar de la adaptación al cambio climático», afirma Mariana Paoli, responsable de políticas climáticas de Oxfam. «Gravar a los contaminadores más ricos que no tienen intención de invertir en un futuro limpio es fundamental para una transición justa. En Santa Marta, los gobiernos deben poner fin a la era de los contaminadores”.

 

Las empresas de combustibles fósiles y los superricos que se benefician de ellas están afianzando la desigualdad y dando la espalda a las personas más afectadas por la crisis climática provocada por los combustibles fósiles. El mes pasado, Exxon Mobil anunció una reducción significativa de un tercio de su inversión prevista en proyectos de energía baja en carbono y Total Energies se negó a adoptar un plan de transición hacia las cero emisiones netas alineado con el objetivo de 1,5 grados.

Oxfam insta a los gobiernos a que, en el marco de la conferencia:

 

  • Aumenten la financiación pública para el clima. Introduzcan medidas para gravar a las empresas y a los superricos que se benefician de los combustibles fósiles y de la crisis del coste de la vida, incluyendo un impuesto sobre los beneficios de los contaminadores ricos para las empresas de combustibles fósiles y un impuesto sobre los beneficios excesivos en todos los sectores. Deben abordar la deuda soberana insostenible mediante la cancelación de la deuda, una reestructuración justa y la adopción de un marco de las Naciones Unidas sobre la deuda soberana.
  • Pongan la justicia en el centro de la transición energética mediante principios de desinversión responsable. Los Estados y las empresas de combustibles fósiles deben hacer frente al daño medioambiental y a la pérdida de medios de vida que han causado, y centrarse en los derechos y la participación de las comunidades más afectadas por las industrias extractivas.
  • Apliquen una hoja de ruta basada en la equidad para acabar con los combustibles fósiles que refleje la responsabilidad histórica, la capacidad financiera y la dependencia de los combustibles fósiles de los diferentes Estados.

 

Notas para la edición: 

Consulta nuestra nota metodológica.

 

La encuesta global, realizada por la empresa de estudios de mercado Norstat en abril de 2026, recopila respuestas de la ciudadanía de siete países (Reino Unido, Francia, Brasil, Turquía, Australia, Países Bajos y Colombia). La encuesta también revela que el apoyo a gravar a las empresas petroleras y gasísticas para financiar la transición hacia las energías renovables traspasa las líneas partidistas. En seis de los países, hay más personas encuestadas de extrema derecha que apoyan dicho impuesto que aquellas que se oponen a él. Consulta los resultados.

 

Portavoces de Oxfam estarán presentes en Santa Marta. Consulta nuestro aviso para medios.

 

El informe de Oxfam «Unjust Transition» (Transición injusta) describe cómo el 0,1 % más rico está socavando los esfuerzos por una transición energética justa mediante el consumo excesivo del presupuesto de carbono y la inversión en industrias intensivas en combustibles fósiles. Si se redistribuyera el consumo energético de tan solo un año del 1 % más rico, se podrían satisfacer siete veces las necesidades energéticas modernas de todas las personas del mundo que carecen de electricidad. El coste de las necesidades energéticas en los diferentes países se encuentra en la nota metodológica del informe.

 

MARÍA JOSÉ AGEJAS

Periodista - Departamento de Comunicación