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09/10/2026

Gaza: el alto el fuego existe solo sobre el papel, afirman más de cien ONG

Un año después del acuerdo de alto el fuego, más de 1.400 personas han muerto en Gaza a manos de las fuerzas israelíes, cerca de dos millones siguen necesitando refugio, ningún hospital funciona a pleno rendimiento y 1,4 millones se enfrentan a niveles críticos de hambre.

Oxfam InuruID 394442 Territorio Palestino Ocupado 2026-03-06

Calle de Gaza. Foto: Hassona Aljerjawie/ Alef Multimedia/ Oxfam 

Un año después de alcanzarse el acuerdo de alto el fuego en Gaza, más de cien organizaciones humanitarias y de derechos humanos subrayan que dicho alto el fuego existe solo sobre el papel: las fuerzas israelíes siguen matando e hiriendo a la población palestina a diario, y las restricciones a la ayuda, los equipos y los materiales de reconstrucción impiden que las familias se recuperen.

 

Las muertes y las privaciones en Gaza no deben normalizarse bajo el amparo de un acuerdo de alto el fuego, advirtieron hoy  organizaciones humanitarias y de derechos humanos que trabajan en la situación del territorio palestino ocupado.

 

"Las organizaciones palestinas están respondiendo a necesidades inmensas bajo la ocupación israelí, contando con oficinas destruidas, personal desplazado y presupuestos cada vez más reducidos”, dice Mohsen Abu Ramadan, miembro de la junta directiva de la Red de ONG Palestinas. “Las organizaciones locales y nacionales somos las primeras en responder y seguiremos así, pero necesitamos protección. Los gobiernos deben actuar para poner fin a los ataques y restricciones de Israel contra nuestra labor, y los donantes deben proporcionar financiación directa y flexible para cubrir las necesidades".

 

En el último año, los ataques, disparos y operaciones militares de Israel han causado la muerte de más de 1.400 personas, entre ellas al menos 324 niños y niñas. Familias y equipos de rescate han recuperado cientos de cuerpos de entre los escombros, a menudo con las manos como única herramienta, debido a que las autoridades israelíes restringen la entrada de la maquinaria necesaria para su recuperación. Muchos otros cuerpos permanecen sepultados e inaccesibles.

 

El ejército israelí también ha desplazado la denominada "Línea Amarilla" más hacia el interior de Gaza, superando la línea de retirada establecida en el acuerdo, lo que confina a la población palestina en una zona cada vez más reducida y hacinada.

 

"Un alto el fuego carece de sentido si se sigue matando a menores y las familias siguen sin poder reconstruir sus vidas”, declara Inger Ashing, directora ejecutiva de Save the Children. “Desde que se anunció el alto el fuego, ha muerto casi un niño o niña cada día. Las familias permanecen atrapadas en un ciclo devastador de pérdidas y privaciones, incapaces de recuperarse. Los gobiernos que respaldaron este acuerdo deben utilizar su influencia para detener las muertes y garantizar que los niños y niñas tengan acceso a alimentos, atención sanitaria, refugio y educación. Los menores de Gaza tienen derecho a la seguridad y a un futuro. Los gobiernos tienen el poder de ayudar a garantizar ambas cosas y deben utilizarlo".

 

Imágenes satelitales recientes muestran la magnitud de la devastación causada por las fuerzas israelíes: barrios reducidos a escombros, viviendas arrasadas y tierras agrícolas destruidas. Más del 80 % de las estructuras en Gaza ha sufrido daños, y cerca de dos tercios han quedado destruidas.

 

Ante la llegada del invierno, cientos de miles de familias que viven en tiendas de campaña, refugios improvisados ​​o casas dañadas se enfrentan a un cuarto invierno expuestas al frío, el viento y las inundaciones. Casi uno de cada cuatro hogares en Gaza está encabezado por una mujer, y estas familias tienen muchas más probabilidades de vivir en refugios inseguros o inadecuados.

 

Para muchas, sencillamente no hay ningún lugar seguro al que ir. Las familias se refugian en edificios dañados por la guerra que corren riesgo de derrumbarse. En septiembre, 21 personas —entre ellas 12 niños y niñas— murieron al desplomarse un edificio dañado en la ciudad de Gaza.

"Es absolutamente vergonzoso que, un año entero después de la firma del alto el fuego, la situación de la población palestina en Gaza haya mejorado tan poco” afirma Jan Egeland, secretario general del Consejo Noruego para Refugiados. “Las familias siguen viéndose obligadas a tomar decisiones imposibles: refugiarse en edificios dañados y peligrosos o vivir en tiendas de campaña soportando temperaturas insoportables. Las restricciones israelíes siguen impidiendo la entrada del equipo o los materiales necesarios, que son la única vía para que las comunidades empiecen a reconstruir sus vidas. Con la llegada del invierno, todos los gobiernos deben adoptar medidas concretas para garantizar que el flujo de ayuda aumente sin trabas, de modo que los palestinos puedan por fin iniciar la enorme tarea de recuperación y reconstrucción".

 

Estas mismas restricciones están devastando los servicios esenciales. Ninguno de los 36 hospitales de Gaza funciona a pleno rendimiento, mientras que la escasez de medicamentos, equipos y combustible sigue siendo crítica. Los recién nacidos en incubadoras, las personas enfermas que requieren oxígeno o cuidados intensivos, las personas mayores y aquellas con discapacidades o lesiones que alteran la vida se encuentran entre quienes enfrentan riesgos graves, ya que los tratamientos especializados, la rehabilitación y los servicios de asistencia siguen estando sumamente limitados.

 

Más de 18.500 pacientes, incluidos al menos 4.000 niños y niñas, aún necesitan evacuación médica, y más de 1.000 han fallecido mientras esperaban.

 

Entretanto, 1,4 millones de personas se enfrentan a niveles de hambre de crisis o peores hasta finales de año, mientras que el agua insalubre y los sistemas de saneamiento devastados siguen propiciando la propagación de enfermedades prevenibles.

 

Un año después, el patrón es inconfundible. Se sigue matando a familias. Siguen muriendo niños y niñas de enfermedades prevenibles. Gaza sigue sembrada de municiones sin explotar. Las viviendas yacen entre escombros que no pueden retirarse, y la ayuda no llega a las personas que la necesitan desesperadamente. Esto no es lo que se suponía que debía lograr el alto el fuego. Refleja las mismas condiciones que llevaron a la Comisión de Investigación de la ONU a concluir —en dos ocasiones: septiembre de 2025 y junio de 2026— que Israel ha cometido genocidio. La responsabilidad de la comunidad internacional no termina con un acuerdo sobre el papel.

 

"La rendición de cuentas no puede quedar sepultada bajo los escombros”, concluye Agnès Callmard, secretaria general de Amnistía Internacional. “La recuperación y el futuro de Gaza no pueden desvincularse de un marco basado en el derecho internacional, la justicia y los derechos de las víctimas. El persistente incumplimiento a la hora de exigir responsabilidades a Israel y de presionarle para que acate las órdenes vinculantes de la Corte Internacional de Justicia sigue alimentando crímenes atroces a gran escala contra la población palestina".

Notas para la edición: 

Organizaciones firmantes.

 

Víctimas: Al menos 300 niños y niñas entre las personas fallecidas (UNICEF); más de 5.000 heridos (OMS – Global Health Cluster); más de 630 cuerpos recuperados de entre los escombros; muchos más permanecen sepultados o inaccesibles en zonas bajo control militar israelí (ACNUDH).

 

Línea amarilla: el área bajo control israelí se amplió de aproximadamente el 53 % al 63 % de Gaza durante el año de alto el fuego (OCHA).

 

Destrucción: el 82 % de las estructuras sufrieron daños y más de dos tercios quedaron totalmente destruidas (UNRWA); 61 millones de toneladas de escombros, una cantidad unas 20 veces superior a la generada por todas las guerras del mundo en los últimos 18 años (The Guardian; PNUD).

 

Destrucción continuada durante el alto el fuego: aumento del 9 % en las estructuras clasificadas como totalmente destruidas entre el 11 de octubre de 2025 y el 11 de agosto de 2026 (UNRWA; UNOSAT).

 

Preocupación por el hecho de que la retirada de escombros pueda conllevar la destrucción de pruebas de crímenes internacionales; Se estima que más de 10.000 personas siguen sepultadas bajo los escombros (ACNUDH).

 

Salud: la escasez de aceite para motores y repuestos obliga a los hospitales a racionar la energía; vehículos humanitarios y ambulancias inmovilizados; muertes por afecciones prevenibles o tratables, incluidas complicaciones relacionadas con el embarazo (OCHA).

 

Hogares encabezados por mujeres: casi 1 de cada 4, aproximadamente el doble de la tasa anterior a la guerra (ONU Mujeres).

 

Financiación: menos del 40 % de la respuesta humanitaria para 2026 estaba financiada a fecha de julio (OCHA).

 

Inseguridad hídrica: afecta a más de 9 de cada 10 hogares (OCHA).

 

 

MARÍA JOSÉ AGEJAS

Periodista - Departamento de Comunicación