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05/03/2026

Más tareas de cuidados, menos tiempo y más dependencia económica: la trampa que atrapa a las mujeres

  • El 6,9% de las mujeres se dedica exclusivamente al trabajo de hogar no remunerado, frente al 0,3% de los hombres, una proporción 23 veces superior.

  • Más del 40% de las mujeres dicen que necesitarían un segundo empleo, pero no pueden tenerlo por falta de tiempo o responsabilidades de cuidado.

  • Una de cada tres mujeres está poco o nada satisfecha con su trabajo y más del 40% afirma que su empleo principal no les deja suficiente tiempo para las tareas domésticas y de cuidados.

Oxfam InuruID 358006 España 2023-03-08

Manifestación feminista en Barcelona. Foto: Bruna Casas /Oxfam Intermón. 

Las brechas de género en el ámbito de los cuidados y los ingresos persisten en muchos casos, y en algunos se incrementan, según la segunda encuesta Vivir la Desigualdad llevada a cabo por Oxfam Intermón. Una mayor carga de cuidados, menos tiempo y una mayor dependencia económica están asociadas a mayores desigualdades, según la organización.

 

Las mujeres siguen estando a la cabeza en el trabajo de hogar y cuidados. En 2025, un 6,9% de las mujeres afirmaba dedicarse exclusivamente a estas tareas de forma no remunerada, frente a sólo el 0,3% de los hombres. En términos proporcionales, esto significa que las mujeres asumen el trabajo del hogar no remunerado 23 veces más que los hombres.

 

Esta desigualdad también se extiende a la percepción que de ella tienen hombres y mujeres: El 37,3% de las mujeres percibe una alta desigualdad en el hogar, frente al 28,4% de los hombres.

 

Además, el 41,3% de las mujeres dice necesitar un segundo empleo, pero no poder tenerlo por falta de tiempo o por motivos de cuidados, frente a un 33,7% de los hombres en esta situación.

 

La encuesta bianual de Oxfam Intermón (2025) muestra también que el 40,9% de las mujeres afirma que su trabajo principal no les deja tiempo suficiente para tareas domésticas y de cuidado, frente al 33,5% de los hombres. Desde la anterior encuesta realizada en 2023, la proporción de mujeres en esa situación ha aumentado 8,9 puntos porcentuales, frente a 3,4 puntos en el caso de los hombres.

 

“Las mujeres enfrentan de manera particular dos presiones estructurales simultáneas”, explica Julia García, experta en desigualdades en Oxfam Intermón. “Por un lado, una proporción más alta declara no disponer de ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas y por otro, siguen asumiendo la mayor parte de las crecientes responsabilidades de cuidados no remuneradas en nuestra sociedad. Esta combinación de menores ingresos y mayor tiempo dedicado a cuidados ayuda a entender esa sensación extendida de no llegar, pese al esfuerzo diario”.

 

Según la encuesta, que recoge los ingresos mensuales netos del hogar declarados por las personas entrevistadas, una de cada cuatro mujeres (25,4 %) vive en hogares con ingresos de hasta 1.200 euros al mes, frente al 16,8 % de los hombres. En cambio, en los hogares con más de 4.000 euros mensuales, las mujeres representan el 6 %, mientras que los hombres alcanzan el 11 %.

 

En consonancia con estos datos, el 32,7% de las mujeres afirma no contar con ingresos suficientes para llevar una vida digna, frente al 26,6% de los hombres.

 

Atrapadas en esta pinza, las mujeres perciben también que su trabajo les deja menos tiempo que a los hombres para ocio o para pasar tiempo con familiares y amigos, y presentan menores niveles de autonomía económica. También son menos las mujeres que declaran tener buena salud mental (62,4% frente al 68,8% de los hombres).

 

En esa línea, empeora más entre las mujeres que entre los hombres la percepción de tener ingresos para una vida digna y la satisfacción con el empleo. Desde 2023 el porcentaje de mujeres que se declaran insatisfechas con su trabajo ha subido del 25,2 al 33,3%, mientras que en los hombres sube a 26,8% desde el 22,7% de 2023.

 

También son más las mujeres que declaran vivir en hogares que llegan justo a fin de mes o tienen que recurrir a ahorros o endeudamiento.

Todas estas diferencias se asocian con mayores niveles de renuncia por parte de ellas. En 2025, las mujeres siguen declarando con mayor frecuencia que los hombres haber tenido que reducir gastos básicos y no básicos —como alimentación, ropa, ocio, vacaciones o capacidad de ahorro para imprevistos—, con brechas que oscilan entre 7,5 y 13 puntos porcentuales.

 

Oxfam Intermón propone medidas orientadas a abordar la combinación de precariedad laboral y sobrecarga de cuidados, pero deben de ser respuestas integrales en torno a dos ejes:

 

  • Mejorar la calidad del empleo, la igualdad salarial y la corresponsabilidad en los cuidados con medidas para reducir la brecha laboral y salarial y facilitar la conciliación y la igualdad de oportunidades.
  • Priorizar los sistemas públicos de cuidados: servicios de calidad para infancia, mayores y personas dependientes, reconocimiento de derechos y protección para las personas cuidadoras y equiparación de derechos laborales y de seguridad social de las trabajadoras del hogar y del sector de cuidados.

“Como sociedad, tenemos que entender que los cuidados no pueden seguir dependiendo del esfuerzo desproporcionado de una parte”, concluye Julia García. “Hay que construir un sistema que permita pasar del sacrificio individual al derecho colectivo”.

Notas para la edición: 

Julia García está disponible para entrevistas.

 

Datos de la encuesta: encuesta de ámbito estatal sobre un universo de población general. Tamaño de la muestra: 4.102 entrevistas. Cuotas por sexo, edad, CCAA, tamaño de hábitat y nivel socioeconómico. Además, se asegura representatividad de personas extranjeras. Error muestral: +/- 1,53% (95%) de confianza. Fecha de realización: 18/03/25 a 04/04/2025. Más información disponible bajo petición.

 

Vivir la desigualdad es un proceso de investigación amplio del que, en esta nota, se presentan únicamente los resultados cuantitativos referidos a ingresos y cuidados.

El proyecto Vivir la desigualdad se sustenta en dos principios fundamentales. En primer lugar, la interseccionalidad, entendida como la interacción entre distintos ejes de desigualdad (por ejemplo, edad, género, clase social o etnicidad/racialización). En segundo lugar, un enfoque multidimensional, que incorpora no solo factores económicos, sino también otras dimensiones clave como la salud, el empleo, la educación, la seguridad y la participación democrática.

 

MARÍA JOSÉ AGEJAS

Periodista - Departamento de Comunicación