Pide al Gobierno que incremente los fondos destinados a la ayuda humanitaria
03/09/2026

La catastrófica riada de Nepal debe servir como una llamada de atención sobre la acción climática

•    Nepal produce solo el 0,1 % de las emisiones globales, pero las comunidades están pagando un precio devastador a medida que aumentan los riesgos climáticos.


•    Una semana después, la cifra de víctimas mortales supera el millar y las operaciones de rescate y ayuda humanitaria se desarrollan en una carrera desesperada contra el tiempo.

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El lodo de la riada rodea las viviendas y la infraestructura hidroeléctrica en Trishuli Bazar, Nepal. Foto: Shankar Giri / Oxfam.

La catastrófica riada en Nepal es una clara advertencia de lo que significará un mundo más cálido para las comunidades que viven en la primera línea del cambio climático y de por qué gobiernos y donantes deben invertir ahora en resiliencia climática, adaptación y preparación ante desastres, en lugar de esperar a que ocurra la próxima tragedia.

 

Es la advertencia de la ONG Oxfam Intermón una semana después de la devastadora riada, mientras los equipos de rescate siguen trabajando para llegar a las personas aisladas por carreteras cortadas, puentes destruidos y deslizamientos de tierra. Oxfam Intermón y sus organizaciones socias locales trabajan a contrarreloj para brindar asistencia vital, pero la magnitud de la destrucción dificulta cada vez más el acceso a algunas de las zonas más afectadas, en particular Rasuwa.

 

Nepal contribuye con tan solo el 0,1 % de las emisiones globales. Sin embargo, nuestras comunidades están pagando un precio devastador a medida que aumentan los riesgos climáticos”, dice Santosh Pandey, responsable de Gestión de Riesgos Humanitarios y de Desastres de Oxfam en Nepal.

 

“La devastadora riada de Nepal debería ser una llamada de atención para gobiernos y donantes. No podemos seguir esperando a que ocurran desastres. En un mundo en llamas, los impactos climáticos serán más frecuentes aquí y las comunidades necesitan recursos para prepararse, adaptarse y ser más resilientes antes de que ocurra el próximo desastre”.

 

El Gobierno de Nepal estima que 10.000 hogares —alrededor de 50.000 personas— necesitan acceso inmediato a agua potable, saneamiento e higiene, y miles más necesitan refugio y alimentos.

 

Oxfam Intermón puso en marcha su respuesta de emergencia un día después de que se produjera la riada. Está colaborando con las autoridades locales y organizaciones socias en Rasuwa, Nuwakot y Dhading para llegar a algunas de las comunidades más afectadas.

 

La gran inundación repentina del 26 de agosto fue provocada por un derrumbe masivo de un glaciar y una avalancha de hielo y rocas que bloqueó el río Lhende Khola, a 20 km al norte de Rasuwagadhi. Al menos 1.000 personas han muerto y 3.916 permanecen desaparecidas, mientras que más de 50.000 han sido desplazadas o reubicadas temporalmente de sus hogares.

 

Nepal es altamente vulnerable a inundaciones, deslizamientos de tierra y terremotos. El cambio climático agrava aún más la situación debido a la rápida transformación de los glaciares, la nieve y los sistemas hídricos, así como a la creciente imprevisibilidad de los fenómenos meteorológicos extremos. La región del Himalaya también enfrenta riesgos cada vez mayores por inundaciones glaciares en los próximos años.

 

Oxfam Intermón asegura que se necesita mucha más inversión en adaptación al cambio climático, sistemas de alerta temprana, preparación ante desastres e infraestructura resiliente, especialmente en países que han contribuido poco a las emisiones globales.

 

“La lección de Nepal es clara: la resiliencia salva vidas”, dice Pandey. “Si solo financiamos la respuesta después de un desastre, siempre iremos un paso atrás. Las comunidades necesitan inversión sostenida para prepararse para los impactos que sabemos que se avecinan”.

“Pero por ahora, debemos centrarnos en la acción: estamos en una carrera contrarreloj para salvar vidas y apoyar a todas las personas afectadas”, añade. “Sabemos que se necesitan urgentemente refugio, alimentos y kits de higiene de emergencia. Estamos haciendo todo lo posible para llegar a las poblaciones afectadas, pero ante una necesidad tan inmensa, nuestra contribución parece insignificante”.

 

Oxfam Intermón ha repartido kits de higiene y pastillas potabilizadoras en Rasuwa, y ha distribuido agua, saneamiento, higiene y asistencia alimentaria en otras comunidades afectadas. Además, se está preparando para ampliar su respuesta durante los próximos seis meses, con el objetivo de llegar a 2.000 hogares —alrededor de 10.000 personas— con asistencia vital que incluye agua, saneamiento e higiene, refugio, protección y ayuda económica.

 

Sin embargo, la ONG advierte que la ayuda de emergencia por sí sola no protegerá a Nepal del próximo impacto. “Nepal necesita solidaridad internacional ahora, pero también necesita inversión para el futuro”, afirma Pandey. “La acción climática debe convertirse en una prioridad, no en una cuestión secundaria.”

Notas para la edición: 

Página web para colaborar con la respuesta de Oxfam Intermón en Nepal. 

 

Oxfam trabaja en Nepal desde la década de 1980, junto con las comunidades y organizaciones socias locales, para abordar la desigualdad y llevar a cabo programas humanitarios y de desarrollo. Oxfam en Nepal trabaja en tres áreas interrelacionadas: clima y agua, justicia de género y respuesta humanitaria y gestión del riesgo de desastres.

 

Oxfam colabora estrechamente con la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) de Nepal, el Consejo de Bienestar Social y las Oficinas de Administración Distrital para distribuir ayuda humanitaria a las comunidades afectadas.

 

MARÍA JOSÉ AGEJAS

Periodista - Departamento de Comunicación