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FAQS

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Buscando refugio - Refugio - Jordania

REFUGIO

JORDANIA | LÍBANO

Texto: Eva Moure · Fotos: Pablo Tosco

De los 4 millones de personas que han huido de Siria, alrededor de 620.000 viven en Jordania, un país con un generoso historial en acogida de refugiados y con recursos naturales limitados, como el agua. Desde que empezó la guerra en Siria, su población ha aumentado un 10%, una presión extra que ha dividido a la sociedad jordana: unos están a favor de los refugiados, otros en contra. De los refugiados sirios que viven en Jordania, el 80% no vive en campos de refugiados si no en barrios de la capital, Amman. Ningún refugiado tiene autorización oficial para trabajar, por tanto dependen de la ayuda humanitaria y de los ahorros que pudieron llevar consigo. Su situación empeora día a día. Zaatari, el segundo campo de refugiados más grande del mundo, también está en Jordania.

AL BORDE DEL COLAPSO

JORDANIA

6,6 millones de habitantes.
620.000 refugiados registrados = 9% de la población del país

ESPAÑA

46,7 millones de habitantes.
Si acogiésemos el mismo porcentaje que tiene Jordania, en España vivirían 4,2 millones de refugiados

ZAATARI

LA CUARTA CIUDAD JORDANA ES UN CAMPO DE REFUGIADOS

Hace 4 años, Zaatari no existía, era un trozo de desierto a 12 km de la frontera siria. Zaatari explotó en medio de la nada con la llegada de miles de personas desesperadas que huían de la guerra. Ahora es la cuarta ciudad más grande de Jordania, un campo de refugiados que actualmente acoge a unas 85.000 personas, aunque en algunos momentos han llegado a ser más de 120.000. En tiempo récord, Zaatari se ha convertido en una ciudad con hospitales, escuelas y otros servicios que se han ido construyendo con la ayuda humanitaria internacional, de la que depende totalmente. Lo básico está cubierto pero el sueño compartido en Zaatari es volver. A pesar de la extrema situación en su país, hay personas que prefieren regresar a Siria antes que quedarse en un lugar donde se vislumbra un futuro sin guerra pero con limitaciones.

El agua es una de las necesidades básicas de los habitantes de Zaatari. Oxfam suministra 35 litros diarios por persona y promueve buenas prácticas de higiene.

Las dificultades para encontrar un empleo en el campo provocan mucha frustración. Ofrecemos tareas remuneradas para que la gente pueda valerse por sí misma.

En el hospital de campaña de Zaatari se producen 10 nacimientos diarios. Ayudamos a las familias a conocer sus derechos y facilitamos su acceso a servicios médicos y jurídicos.

La gestión de residuos es básica para mantenerlo todo limpio. Además, es uno de los lugares que genera empleo y la posibilidad de obtener un salario.

Abu Omar tiene una panadería y 5 personas trabajando en para él. El negocio le permite sostener a su familia, ha prosperado. Dicho así, suena como un pequeño empresario al que las cosas le van viento en popa. Y en cierta manera es así. Sin embargo, la de Abu Omar es la historia de una familia que vendió su coche para poder montar un pequeño negocio en Zaatari, el campo de refugiados al que llegaron huyendo del sur de Siria y donde han proliferado pequeños puestos de venta con los que las personas que han huido de la guerra intentan buscarse la vida dentro del campo. Fuera, no está permitido trabajar. Los que no consiguen ingresos ni dentro ni fuera, dependen totalmente de la ayuda humanitaria.

“Pensábamos que estaríamos aquí un mes ó 20 días. Este año ya no tenemos esperanzas de volver” Abu Omar


Abu Omar y su familia son de Daraa, la provincia siria de donde procede la mayoría de la población asentada en Zaatari. Cuando llegaron al campo todavía era una explanada en la que prácticamente no había servicios pero sí comida y cobijo. “El invierno fue muy duro”. Vivieron durante un tiempo en dos tiendas de campaña proporcionadas por Naciones Unidas con la idea de regresar a Siria cuanto antes. “Pero a los 6 meses me di cuenta de que no sería así”. Ya llevan más de dos años en el campo y el regreso es improbable. “Si regresáramos no estaríamos protegidos”. Después del crudo invierno de 2013, la ONU facilitó a su familia, como a muchas otras, dos caravanas metálicas donde viven ahora. Un salto cualitativo enorme en esta situación: un espacio más cómodo, más amplio, más protegido. Sus hijas van a la escuela. Su mujer ha plantado un pequeño huerto en la seca tierra del desierto en la que apenas apuntan algunos brotes: el deseo de enraizar y crecer. El de Abu Omar no es el caso de la mayoría de los habitantes de Zaatari, muchas personas siguen viviendo en condiciones más precarias, y él mismo se encarga de recordarlo. Él fue uno de los que llegó sin nada. Y no lo olvida.

AMMÁN

CIUDAD DE ACOGIDA

El 80% de los refugiados sirios que han buscado refugio en Jordania viven en pisos de alquiler en la zona este de la capital, Ammán, más barata. La presión demográfica sobre la ciudad ha aumentado el precio de los alquileres en esta zona, y ésta es una de las quejas de la población jordana, una sociedad dividida entre quienes aceptan la situación por cuestiones humanitarias y quienes están en contra por el perjuicio que la sobrepoblación está ocasionando sobre sus vidas cotidianas. O por prejuicios. Los refugiados sirios, sin autorización oficial para trabajar, dependen de la ayuda humanitaria y de los ahorros que han podido traer consigo, que menguan de forma proporcional al aumento de precios. Algunos barrios tienen escuelas y otros servicios a los que acuden. Pero en general la desprotección de las personas que viven en la ciudad es enorme. Los que pueden, buscan la forma de llegar a Europa.

“Para mí no tengo planes de futuro. Lo único que deseo es una vida mejor para mis hijos y mi hija” Abu Jibran


Abu Jibran está enfermo del corazón y debería estar ingresado aunque su actual situación económica no se lo permite. Salma, su mujer, nos cuenta que necesitan salir de Jordania. Ha recorrido las embajadas de diferentes países europeos, entre ellos España, para conseguir un visado que les permita empezar una nueva vida. Su esperanza está puesta en Alemania, donde vive su hermano. Los trámites son complicados y lentos pero se aferran a esta posibilidad como a un clavo ardiendo. En sus teléfonos móviles muestran fantasmas del pasado: una casa que ya no existe, personas que ya no están. La concisa descripción del hijo menor al enseñar las fotos de varios amigos resume lo que está pasando en su país: “All dead” (Todos muertos).

La de Abu Jibran es una de las familias que formaban parte de la clase media urbana de Damasco y que ahora viven refugiadas en Ammán, con sensación de estar atrapadas en una situación que va empeorando a medida que los países de acogida están llegando al límite de sus posibilidades. En Siria dejaron buenos trabajos y estudios sin acabar. En Jordania no pueden trabajar porque no tienen permiso y viven todos en el mismo piso de alquiler. Si no consiguen instalarse en Europa, la familia no descarta, a pesar de lo que eso implica, regresar a su país. Los ahorros se han ido agotando y reciben ayuda humanitaria. Se sienten impotentes.

La familia huyó de Damasco en junio de 2013, cuando ya hacía dos años que la guerra devastaba Siria. Ahora ya no esperan que acabe la guerra. Ahora lo que esperan es un visado para intentar una nueva vida en otro lugar.

QUÉ HACE OXFAM

Cubrimos las necesidades básicas

  • Proporcionamos agua potable y utensilios para la higiene en las rutas que usan las personas que huyen de Siria.
  • Instalamos y reparamos aseos en las comunidades que acogen a refugiados.
  • Construimos sistemas de canalización de agua, duchas y váteres en el campamento de refugiados de Zaatari.
  • Ayudamos las familias a obtener la información que necesitan sobre sus derechos y su acceso a los servicios médicos, jurídicos y de apoyo.

Pedimos al gobierno sirio y los grupos de la oposición

  • Comprometerse a un cese inmediato de las hostilidades.
  • Poner fin de inmediato a todas las violaciones de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, incluidos los ataques deliberados contra la población civil.
  • Permitir que los que necesitan ayuda humanitaria la reciban. Esto incluye permitir el trabajo de las organizaciones humanitarias y las agencias de la ONU, así como el cese inmediato de las tácticas de guerra que, intencionadamente o no, niegan la asistencia a la población civil.
  • Participar en un proceso político dirigido por Siria, con mediación internacional de buena fe.

Reclamamos a la comunidad internacional

  • Enviar un mensaje inequívoco a las partes en el conflicto que no se tolerarán los ataques contra civiles.
  • Financiar completamente la respuesta de ayuda a través de Siria y la región en general y proporcionar una mayor financiación para el desarrollo a los países vecinos con el fin de asegurar que tanto las comunidades de acogida y los refugiados pueden acceder a los servicios básicos.
  • Asegurarse de que todas las personas necesitadas de protección puedan huir y encontrar asilo, incluyendo un incremento en el reasentamiento en países fuera de la región para los refugiados más vulnerables que residen actualmente en los países vecinos.
  • Detener la transferencia de armas y municiones a Siria.
  • Reanudar las conversaciones para encontrar una solución política a la crisis de forma urgente, con una adecuada y efectiva participación de las mujeres y la sociedad civil siria.