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FAQS

Comercio justo

Ram Ratán, artesano de comercio justo

Artesanía para evitar la emigración

Ram Ratán vive en Harmada, un minúsculo y remoto pueblo del Rajastán, antigua tierra de maharajás y frondosos parajes. Hoy, esos parajes se han convertido en polvo y sequía. Este artesano y la gente que trabaja con él han evitado la odisea de la migración, gracias a su taller de artesanía impulsado por la organización Asha.

© Pablo Tosco / Oxfam Intermón

"De mí dependen doce miembros de mi familia", afirma

Ram Ratán, artesano de comercio justo, vive con su familia en Harmada, región de Rajastán

© Pablo Tosco / Oxfam Intermón
"Gracias a que no tengo que pagar intereses a los bancos o prestamistas locales y al esfuerzo de toda la familia, los ingresos son buenos y podemos llevar a nuestros nietos y nietas al colegio".

Ram cuenta que ya no se puede vivir de los campos, que están secos, que no hay agua, y que iba trampeando la vida como podía, con algunos trabajos ocasionales, hasta que vinieron unos trabajadores sociales, hace unos años, y les enseñaron a elaborar diferentes artesanías. "También organizaron exposiciones en Mumbai y Kolkata, en las que participamos, lo que nos facilitó crear redes y vender a exportadores como Asha. Sin la artesanía, mis hijos hubieran tenido que emigrar a la ciudad, como la mayoría de los jóvenes del pueblo".

Jagdish Dabria, uno de los tres artesanos que trabajan para él, nos explica, lacónicamente, su experiencia como emigrante: "Me fui a Mumbai pero no encontré trabajo. Vivía en la miseria, durmiendo en la calle; sin dignidad". En la antigua Bombay, como en otras grandes urbes indias, la inmigración se instala en los barrios marginales de la periferia, más conocidos como 'slums', llenos de chabolas de hojalata y cartones, que contrastan con los enormes y lujosos rascacielos de las grandes avenidas.

Ram Ratán lleva más de 38 años casado con Geena, la mujer que sus padres escogieron para él, a la edad de 9 años. Posee su propia casa, tiene una vaca, dos cabras y dos bicicletas. O sea, es casi rico. Su mujer y sus dos hijos varones, Suresh y Kusun, trabajan con él haciendo productos de cuero. "De mí dependen doce miembros de mi familia", afirma, al tiempo que se coloca su majestuoso turbante para las fotos.

"Hacemos diarios, agendas, monederos, bolsos siempre siguiendo los requisitos del cliente". Como anécdota, nos explica que, una vez, tuvieron dificultades con un encargo de Oxfam Intermón: "Se trataba de libretas de cuero y se quejaron a Asha, cuando recibieron el pedido, de que la piel no era la misma en todas las libretas, que tenían manchas distintas. Las pieles de los animales son únicas" sonríe con sorna, "no puede haber manchas exactamente iguales".

Asha le paga por adelantado el 50% del pedido. De esta manera, cuando reciben un encargo grande, no tienen que pedir ningún préstamo. "Y me puedo poner a trabajar inmediatamente. Gracias a que no tengo que pagar intereses a los bancos o prestamistas locales y al esfuerzo de toda la familia, los ingresos son buenos y podemos llevar a nuestros nietos y nietas al colegio".

Autora: Paca Tomás. Octubre 2009