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FAQS

29/05/2018

El debate de la moción de censura también debe poner en el centro la lucha contra la desigualdad para reducir la pobreza

  • Un debate sobre el futuro del Estado español debe tener como núcleo la creación de un Plan Nacional de Reducción de la Desigualdad para luchar contra la pobreza 
  • Una política exterior basada en el respeto a los derechos humanos tiene que asegurar un aumento sustancial de la Ayuda Oficial al Desarrollo que alcance el 0,4% en 2020  

 

Un debate sobre el futuro del Estado español debe tener como núcleo la creación de un Plan Nacional de Reducción de la Desigualdad como uno de los principales mecanismos para luchar contra la pobreza.

El próximo jueves se celebrará en el Congreso de los Diputados el debate de la moción de censura al Gobierno. Esta moción está basada principalmente en la lucha contra la corrupción que es un tema que preocupa a la ciudadanía, pero es vital aprovechar este debate para hablar de otros temas que también les preocupan y que cambiarían radicalmente su vida, sobre todo la de las personas más vulnerables. Para ello, este debate debe poner en el centro la lucha contra la desigualdad como medida para reducir la pobreza. Además, tiene que volver a priorizar una política exterior solidaria basada en la protección de las personas, sobre todas de aquellas que se desplazan forzosamente.

 “La recuperación económica está siendo especialmente desigual: el 1% más rico capturó el 40% de toda la riqueza creada en España. Una de las razones fundamentales de esta asimetría es que, mientras los beneficios empresariales aumentan, los salarios están prácticamente congelados”, dice Lara Contreras, responsable de incidencia de Oxfam Intermón. Desde el primer trimestre de 2012, la productividad por hora trabajada ha crecido 10 veces más que el salario promedio por hora. “Los salarios bajos son los que más han sufrido las consecuencias de la devaluación salarial: la precariedad laboral es un problema central de este país que mantiene a más del 13% de la población trabajadora en pobreza, siendo las mujeres y los jóvenes los más afectados”, afirma Contreras.

Además, el sistema fiscal apenas reduce la desigualdad porque se recauda poco y mal. Se estima que las grandes fortunas españolas ocultan en paraísos fiscales una riqueza equivalente al 12% del PIB y el 20,4% de las transferencias públicas van a parar al 10% más rico de la población, mientras que el 10% más pobre sólo recibe el 4%. En 2016, España logró batir su propio récord de personas en situación de pobreza, con más de 10,2 millones cuyas rentas se sitúa por debajo del umbral de pobreza.

Un debate sobre el futuro del Estado español debe tener como núcleo la creación de un Plan Nacional de Reducción de la Desigualdad como uno de los principales mecanismos para luchar contra la pobreza.

 “Comprometerse contra la desigualdad es trabajar para frenar la precariedad laboral, así como reducir las diferencias salariales entre los sueldos de altos ejecutivos y el salario mínimo.  Para ello, hay que plantear soluciones concretas para reducir la temporalidad, los abusos laborales vinculados a la subcontratación o la brecha salarial de género, entre las que estarían la subida de los sueldos y la mejora del mercado laboral”, señala la responsable de Oxfam Intermón.  

Es imprescindible asegurar un sistema fiscal más progresivo que grave más a quienes más tienen, gravar el capital al igual que la renta y asegurar que las grandes empresas y fortunas contribuyen de forma justa al bien común. Romper con los privilegios y acabar con la evasión y elusión fiscal mediante una ley que luche especialmente contra los paraísos fiscales. 

Además, hay que incrementar el gasto público en educación, salud y protección social para que proteja a las personas más vulnerables. Aumentar el gasto equiparándolo a la media europea que garantice un sistema de rentas mínimas para que no deje a ninguna persona sin ingresos.

Aumento de la AOD: 0,4% del PIB en 2020

 En el contexto internacional, más de 128 millones de personas en todo el mundo dependen de la ayuda humanitaria. Se estima que los conflictos y los desastres naturales continuarán siendo las principales causas de las necesidades humanitarias. A su vez, más de 240 millones de personas están desplazadas en el mundo, de ellas 65,6 millones son desplazados forzosos que huyen de la pobreza o la violencia. Sin embargo, las políticas de lucha contra el terrorismo o freno de la migración están contribuyendo a violar los derechos humanos de las personas más vulnerables en vez de defenderlos. 

Para responder a todos estos retos, “la política exterior debe dejar de ser una política de segunda y priorizarse para que España ocupe un lugar de relevancia en el mundo. Incorporar la política internacional en el debate del jueves demostraría que queremos ser un país que marque la agenda global”, pide Contreras. La política exterior debe guiarse por la lucha contra la pobreza y la desigualdad, así como la protección de civiles y la reducción de las crisis humanitarias.   

Una política exterior basada en la solidaridad y el respeto a los derechos humanos debe pasar por asegurar un aumento sustancial de la ayuda oficial al desarrollo que alcance el 0,4% del PIB en 2020.  Además, es imprescindible desmantelar la política de externalización de fronteras tal y como está concebida en Europa, fomentando vías legales y seguras para personas migrantes y refugiadas. Por último, ser fieles al Tratado de Comercio de Armas que España ratificó el 2014 y a la propia Ley sobre Comercio de Armas de 2007 que implica dejar de vender armas a países susceptibles de que las utilicen para vulnerar el derecho internacional humanitario o los derechos humanos. 

 Finalmente, todas estas propuestas van en la línea para que España cumpla con el compromiso, adquirido en 2015, con la agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, que tienen como objetivo la reducción de la pobreza y la desigualad en un mundo más sostenible tanto dentro como fuera de España.