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FAQS

27/09/2018

Las mujeres en Europa tienen que trabajar 59 días más al año que los hombres para ganar lo mismo

  • En España, para percibir el mismo salario, las mujeres tienen que trabajar 52 días más de media al año que los hombres 

  • El trabajo doméstico no remunerado de las mujeres en España equivale al 27% del PIB 

  • En Europa y en España, en 2014, una de cada cinco mujeres experimentó baja remuneración, en comparación con uno de cada diez hombres 

  • Oxfam Intermón publica hoy el informe “Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa”. Además, la organización pide al Gobierno, a través de su campaña No hay peros, legislar para acabar con las desigualdades entre hombres y mujeres 

Portada del informe "Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa" (c) Oxfam Intermón / Pablo Tosco

Oxfam Intermón publica hoy su informe Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa en el que denuncia que, aunque la brecha de género se va reduciendo lentamente, las mujeres europeas todavía cobran un 16% menos que los hombres: es decir, tendrían que trabajar 59 días más que éstos para cobrar lo mismo. En España no se está mucho mejor: las mujeres tendrían que trabajar 52 días de más al año para recibir el mismo salario que los hombres. Parte de esta brecha se explica por factores como la edad de la persona trabajadora, su experiencia y el tamaño de la empresa. Sin embargo, un 14% de esa brecha en España queda ‘sin explicar’, y solo puede atribuirse a la discriminación directa o indirecta por razón de género.  

Este informe se lanza en el marco de la campaña No hay peros que la organización dirige al actual Gobierno e instituciones europeas para que se legisle para acabar con la discriminación y desigualdad que colocan a la mujer en desventaja para conseguir condiciones de vida dignas.  

Según este informe, las mujeres son mayoría entre la población con salarios más bajos. Tanto en Europa como en España, en 2014, una de cada cinco mujeres experimentó baja remuneración, en comparación con uno de cada diez hombres. Es decir, las mujeres tienen el doble de posibilidades que los hombres de tener un trabajo con baja remuneración. Por otro lado, si miramos a las personas con remuneraciones más altas, las mujeres representaron solo el 20% del 10% de población trabajadora con mayores ingresos (EU, 2016). De 609 consejeros delegados existentes en Europa dentro de las grandes empresas sólo 36 son mujeres. 

Estos bajos salarios, unidos a cobrar menos por igual trabajo, son los principales motivos para que las mujeres lleguen a una situación de pobreza laboral que va aumentando tanto en Europa como en España. Sin embargo, es difícil que esta pobreza se vea reflejada en las cifras ya que su realidad queda en parte invisibilizada porque los datos de pobreza laboral se calculan por hogares y no reflejan la discriminación de género dentro del hogar. 

Para explicar esta discriminación, sólo hay que poner el foco en algunos sectores como la asistencia social, el cuidado infantil, la restauración, servicios de limpieza o la atención al cliente para ver que están mayoritariamente feminizados. En España, algunos de los sectores más precarios son la industria de la hostelería, restauración y turismo, y el trabajo del hogar y de cuidados: las mujeres constituyen el 55,8% de la fuerza de trabajo de la primera y el 87,9% de la segunda.  

El estudio también refleja que las mujeres tienen el doble de posibilidades que los hombres de estar en un trabajo parcial no deseado: casi cuatro de cada cinco personas trabajadoras a tiempo parcial en la UE son mujeres; en España, casi tres de cada cuatro personas con un trabajo parcial involuntario son mujeres. En el trabajo voluntario a tiempo parcial el género es clave: casi una de cada dos mujeres en Europa lo hace por trabajo de cuidados no remunerado, frente al 13% de los hombres.  

“El perfil que se dibuja de estas mujeres precarizadas en Europa y en España está muy claro: mujeres migrantes, jóvenes y familias monomarentales son las que afrontan el riesgo más alto de precariedad y pobreza laboral”, afirma José María Vera, director de Oxfam Intermón. Las trabajadoras migrantes, especialmente las nacidas fuera de la UE-28, están a menudo entre las personas trabajadoras más explotadas y marginadas: una de cada cinco trabajadoras migrantes se enfrenta al riesgo de pobreza laboral en Europa. En este sentido, España tiene el dudoso honor de ser el país con más riesgo de pobreza laboral de toda la UE para las mujeres migrantes: más de una de cada tres mujeres migrantes. Además, ser familia monoparental también incrementa el riesgo de pobreza laboral. En España más de la mitad de las familias monoparentales están en riesgo de pobreza y exclusión social. El 83% de estas familias están encabezadas por mujeres

“Este tipo de trabajos, a tiempo parcial y mal pagados, acaban mermando las oportunidades laborales y de desarrollo de miles de mujeres en el mundo. Además de todo el trabajo de cuidados, invisible y no remunerado, que las europeas llevan a sus espaldas y que es el andamio sobre el que se construye el crecimiento en Europa”, señala Vera. Al respecto los datos hablan: en el mundo, el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres asciende a 10 billones de dólares al año, el 13% del PIB mundial. Este mismo dato en España, supondría el 27% del PIB. De hecho, las mujeres en Europa dedican una media de 22 horas a la semana al trabajo no remunerado, mientras que los hombres dedican menos de 10 horas.  

La discriminación y las dañinas normas sociales de género, que siguen atendiendo a características como la edad, el origen, la raza, la etnia, la composición del hogar y las habilidades físicas, continúan infravalorando las habilidades y contribución de las mujeres, y limitan las decisiones de éstas a la hora de elegir una profesión.  

Muchas de las mujeres entrevistadas en varios países europeos – España, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia – han coincidido en que la situación de precariedad y pobreza laboral en la que viven acaba afectando a su bienestar físico y psicológico. El estrés constante y la ansiedad causada por la dificultad o imposibilidad de llegar a fin de mes, ligada al desgaste físico, mental y emocional del trabajo remunerado y no remunerado, a la peligrosidad de las condiciones laborales, la falta de tiempo personal y la constante presión por realizar más trabajo por menos salario, deja a las mujeres desmoralizadas, exhaustas y socialmente aisladas. 

Mejoras por una igualdad real 

Para que se produzca un cambio realmente efectivo, Oxfam Intermón pide a las instituciones europeas así como al Gobierno y Parlamento español y en concreto a la Ministra de Empleo, Magdalena Valerio, que impulsen medidas contundentes que acaben con la discriminación de la mujer en el mercado laboral y que aseguren que la brecha de género es historia. Entre esas medidas es fundamental incrementar el salario mínimo a 1000 euros en 2020, reducir la temporalidad y la parcialidad involuntaria para acabar con la precariedad laboral que afecta en mayor medida a las mujeres. Empezando por reforzar sustancialmente, en los presupuestos de 2019, los recursos humanos y técnicos de la Inspección del Trabajo. 

Es también imprescindible legislar para promover la corresponsabilidad en el trabajo de cuidados. Para ello, Oxfam Intermón pide aprobar una Ley de permisos paternales y maternales iguales, obligatorios e intransferibles, así como universalizar la educación de 0 a 3 años y mejorar el Sistema de Atención a la Dependencia. Todo esto debe complementarse con un sistema de protección social que ponga el foco en las mujeres. 

“No hay peros”  

Oxfam Intermón recuerda también el papel imprescindible que juega la ciudadanía en la lucha contra la desigualdad. En este sentido, la organización ha puesto en marcha la campaña “No hay peros”. Con ella, pretende movilizar a la sociedad para exigir al Gobierno español y a las instituciones europeas que lideren el cambio que la sociedad necesita para que hombres y mujeres cuenten con los mismos derechos.   

Materiales:  

Materiales audiovisuales: 

Tanto las fotografías como los videos son propiedad de Oxfam Intermón y autoriza a los medios de comunicación a su difusión en informaciones relacionadas con el informe “Voces contra la precariedad” y la campaña pública “No hay peros”. Agradecemos los créditos: Pablo Tosco / Oxfam Intermón. 

  • Imágenes y vídeo de Isabel Calvo. Tiene 48 años y vive en Fuenlabrada, Madrid. Trabaja como auxiliar de asistencia a domicilio dentro del sistema de atención a la dependencia. Cada mañana se levanta para ir visitando sucesivamente hasta cuatro domicilios diarios en los que asea a personas enfermas o mayores, les levanta, les cocina, les hace la compra y les mantiene la casa ordenada y limpia. Isabel tiene un contrato de 30 horas semanales, pero no porque ella quiera, ya que le encantaría poder tener un contrato a tiempo completo. Lamenta que cotizar menos horas ahora suponga una pensión más baja, y es consciente de que una cosa es lo que cotiza y otra lo que trabaja ya que, Isabel, como otros miles de mujeres empleadas como auxiliares del sistema de atención a la dependencia, hace más horas de las estipuladas en el contrato o de las pagadas en su nómina. https://intermon.resourcespace.com/pages/search.php?search=%21collection8264&k=ed1f4b68e7 

  • Fotos y videos de Rafaela Pimentel. Dominicana, activista y empleada del hogar, llegó a España en 1992. Muy pronto empezó a participar en movimientos feministas y de mujeres, en los que ya había participado en su tierra natal. Vino desde República Dominicana a España por la situación de desempleo en la que se encontraba en su país. Desde entonces trabaja como empleada doméstica en Madrid. En su país había trabajado más de cinco años, desde 1984, en la coordinación de un grupo de mujeres. En la actualidad forma parte de Territorio Doméstico, colectivo en el que se organizan empleadas de hogar, migrantes y no migrantes, para reivindicar sus derechos, que a menudo no son reconocidos al sufrir diferentes tipos de discriminaciones por ser mujeres, migrantes y trabajadoras domésticas. https://intermon.resourcespace.com/?c=7915&k=e24957c12a 

  • Fotos de Jessica Guzmán. Tiene 50 años y vive en Zumaia, País Vasco. Llegó a España de Chile, donde está su familia, hace 10 años y ha trabajado desde entonces en el cuidado de personas mayores en casas. Aunque ahora tiene contrato y cotiza en la seguridad social, reconoce haber trabajado por 500 euros brutos al mes sin contrato en momentos de gran vulnerabilidad de su vida. Ahora es presidenta de Malen Etxea, organización de trabajadoras del hogar y de cuidados que denuncia la violación de derechos humanos que sufren estas trabajadoras diariamente en las casas en las que trabajan. Reclama que lo que ellas viven es la esclavitud del siglo XXI en un sector de trabajo mayoritariamente de mujeres y no españolas. https://intermon.resourcespace.com/pages/search.php?search=%21collection7758&k=f60fa79033 

  •  Recursos trabajo doméstico: https://intermon.resourcespace.com/?c=7820&k=568ed03b5f 

Notas:  

  • El informe “Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa” está realizado a partir de ciertos datos primarios cualitativos en Francia, Italia y España –a través de grupos de discusión, entrevistas a informantes clave y entrevistas semiestructuradas–. En segundo lugar, se analizan datos estadísticos cuantitativos secundarios –estadísticas europeas y globales de la OIT y de la OCDE principalmente. Todo ello se complementa con una exhaustiva revisión crítica de literatura sobre pobreza laboral, desigualdad salarial y la situación de la mujer en el trabajo –la mayoría de la documentación consultada 

  • Las investigadoras Ana Claver y Cristina Rovira son las autoras del informe “Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa” 

  • Portavoces disponibles para entrevista 

 

Contacto:  

María Herranz 

Tel. (+34) 91 204 67 19 / 628 460 782 

Jessica Romero 

Tel. (+34) 91 204 67 20 / 615 359 40