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FAQS

11/12/2013

Oxfam Intermón denuncia el abandono de la lucha contra el hambre

Políticas equivocadas, la caída de la ayuda a la agricultura, los intereses comerciales sobre la tierra o las consecuencias del cambio climático mantienen a millones de personas con hambre.

Las medidas de austeridad y la falta de inversión en ayuda al desarrollo (principalmente en España, pero también en el resto de donantes) son la principal amenaza de un sistema que lentamente había conseguido contener los datos de hambre en los últimos años.

El 76% de los españoles estima que el hambre se podría erradicar para siempre si hubiera voluntad, y la mayoría considera que los gobiernos no han participado adecuadamente en la lucha contra el hambre, según una encuesta de Metroscopia

Fuente FAO

De los 842 millones de personas que sufren hambre, 552 viven en Asia, 223 en África subsahariana y 47 en Latinoamérica y Caribe. La situación más alarmante está en algunas regiones de Congo, Etiopía, Mozambique, Tanzania o Haití donde más de un tercio de la población sufre hambre o en Burundi o Eritrea donde la proporción alcanza más de la mitad

Fuente FAO

El hambre es la mayor lacra que existe en el mundo y acabar con él está al alcance de nuestras manos. Sin embargo, el objetivo de Naciones Unidas de reducirlo a la mitad en el año 2015 no se cumplirá. Los avances en ese campo han sido decepcionantes, y existe un alto riesgo hoy de que se pierda lo logrado y empeore la situación alimentaria de la población mundial. La aplicación de políticas erróneas, la reducción drástica de la ayuda al desarrollo (principalmente de España, pero también del resto de donantes), la inacción contra el cambio climático, el incremento del acaparamiento de tierras y un modelo de desarrollo rural a gran escala que olvida al pequeño productor y al desarrollo rural, son algunas de las causas que explican que el sistema alimentario mundial no funcione para todos.

Estas son algunas de las conclusiones del informe “Acabar con el hambre, al alcance de nuestras manos”  que hoy hizo público Oxfam Intermón y que llama la atención sobre la necesidad de que gobiernos, empresas y ciudadanos promuevan cambios radicales en la forma en la que se producen, distribuyen y consumen los alimentos.

“El hambre no  es contagiosa, pero en los lugares más pobres se transmite de generación en generación. Supone un círculo vicioso que obstaculiza el desarrollo de las personas que lo padecen, de todo un país o región. Se genera y perpetúa por decisiones políticas que propician un reparto injusto de los recursos para favorecer a una élite que persigue incrementar beneficios, en lugar de cultivar alimentos” afirma Lourdes Benavides, autora del informe.

Unos 500 millones de pequeños agricultores de países en vías de desarrollo producen alimentos para un tercio de la población mundial. Sin embargo en las últimas tres décadas la ayuda oficial al desarrollo (AOD) destinada a la agricultura se desplomó del 20,4% al 3,7%. De la misma manera, la crisis financiera está sirviendo de excusa para rebajar los porcentajes de la AOD total, lo que supone una reducción de inversión en servicios sociales básicos, que son una red de protección para los más vulnerables. España es el país que más ha recortado su contribución al desarrollo global, reduciéndola en un 70% en los últimos tres años. Pero no es el único. En su conjunto, los países donantes han rebajado su contribución al desarrollo olvidando las promesas de incrementar las dotaciones para agricultura a largo plazo. “Esto en la práctica supone claudicar en la lucha contra el hambre”, afirma Benavides.

¿Negocio o derecho humano?

El informe resalta que, paralelamente, la cantidad de tierra cultivable por persona se ha reducido a casi la mitad desde 1960 y se ha disparado el negocio de compra-venta de la tierra. En sólo una década (del 2000 al 2010) las compras o arrendamientos de tierras por inversores extranjeros en países en desarrollo representa una superficie equivalente a ocho veces el tamaño del Reino Unido, suficiente como para producir alimentos para mil millones de personas. Sin embargo, estas compras tiene un carácter especulativo o se destinan a monocultivos para la exportación o a la producción de agrocombustibles.

Un ejemplo claro es Paraguay, el país con mayor nivel de desigualdad de América Latina y ocupado masivamente por el cultivo de soja, en el que los pequeños agricultores están siendo expulsados de sus tierras y no pueden cultivar sus propios alimentos.

“La producción de alimentos se ha convertido en un gran negocio, en lugar de una actividad que debe cubrir un derecho humano básico como es el de la alimentación. La paradoja de Paraguay es que produce alimentos para 50 millones de personas, pero 1,3 millones de paraguayos pasan hambre. El avance de la plantación de productos destinados a la exportación masiva como la soja, que requiere miles de hectáreas, está expulsando a los campesinos de sus tierras y empujándolos a emigrar a las ciudades o a otros países. Esto está generando hambre, violencia y conflictos sociales así como el asesinato de campesinos y campesinas que luchamos por nuestros derechos”, afirma Alicia Amarilla Leiva, Secretaria de Relaciones de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI) de Paraguay.

¿Y España?

En países como el nuestro, en el sur de Europa, estamos comenzando a tener constancia de cómo las políticas equivocadas tienen un rápido reflejo en la capacidad de las personas para acceder los alimentos. Las medidas de austeridad están destruyendo las redes de protección social, empobreciendo a grandes sectores de población e incrementando la brecha entre ricos y pobres. Hoy, uno de cada cuatro españoles está en situación de pobreza o riesgo de exclusión y un 3% vive con carencias alimentarias (según datos del Instituto Nacional de Estadística).

“No se trata de que en nuestro país no haya alimentos suficientes, sino que parte de la población está teniendo más dificultades para acceder a ellos. Los bancos de alimentos y organizaciones sociales, casi al límite de sus capacidades, alivian el problema de forma temporal, pero no pueden ser la solución. El hambre es un problema global, que requiere soluciones globales”, añade Benavides.

A pesar de que el hambre se ha reducido un 17% en términos globales en el mundo en las últimas décadas, la percepción de los españoles es la contraria. Casi un 80% cree que el hambre se ha incrementado en los últimos años, según una encuesta realizada por Metroscopia para Oxfam Intermón.

“El ritmo de los avances en la lucha contra el hambre en el mundo es lento y los ciudadanos apenas perciben los progresos a un problema que no tiene visos de ser resuelto en los próximo años. De hecho, el creciente número de familias con problemas para acceder a alimentos suficientes en nuestro país está volviendo a poner el hambre en la esfera de preocupaciones de los ciudadanos”, afirma Violeta Assiego, coordina los estudios de Discriminación, Pobreza y Exclusión Social de Metroscopia.

Sin embargo, tres de cada cuatro españoles cree que si hubiera un compromiso serio se podría acabar con el hambre de una manera definitiva, y una gran mayoría (69%) considera que podría hacer más para contribuir a la solución.

Según los ciudadanos (un sondeo a 600 personas de población general) los que más están haciendo para paliar este problema a nivel mundial son las organizaciones no gubernamentales (ONG) mediante la ayuda humanitaria y la AOD que dedican los países donantes. Con respecto a nuestro país, los encuestados opinan que son las familias y amigos, los Bancos de alimentos y las ONGs las que están actuando eficazmente para ayudar a las familias, mientras los ayuntamientos y el Estado aportan pocas soluciones.

Acabar con el hambre es posible

Erradicar el hambre requiere de una multiplicidad de acciones. Los alimentos no son como cualquier otro bien, no puede ser objeto de especulación: la alimentación y la producción de biocombustibles no pueden entrar en competición. Los estados deben asumir su responsabilidad y diseñar políticas que modifiquen el rumbo actual. Desde una apuesta por la inversión pública en la agricultura a pequeña escala y por los sistemas locales de producción de alimentos, un compromiso ambicioso con la lucha contra el cambio climático y contra la degradación medioambiental que no esté condicionado por criterios económicos. Hasta políticas redistributivas, que incluyen la promesa de luchar contra la pobreza en el mundo, invertir en políticas sociales para que los más pobres puedan cubrir sus necesidades básicas. Finalmente, con políticas recaudatorias justas y acabando con la evasión y elusión fiscal.

“Se necesita de una nueva gobernanza internacional con reglas más justas, más transparentes y democráticas para un gobierno global por el interés común, que asigne los recursos de manera más eficaz. Es decir un gobierno que no favorezca los intereses de las grandes corporaciones y regule en favor de la mayoría”, concluye Benavides.

El informe resalta que para acabar con el hambre se necesita un triple reto: producir y consumir de forma más sostenible, reducir las desigualdades en el acceso a los recursos y las decisiones y disminuir la vulnerabilidad ante el cambio climático y la volatilidad de los precios de los alimentos.

Y por último, se necesita una ciudadanía global consciente y activa, comprometida con los derechos humanos y la erradicación del hambre que muestre que puede cambiar el sistema alimentario presionando a los gobiernos, a las multinacionales, consumiendo con responsabilidad, consciente del poder que ejerce con decisiones cotidianas, y siendo solidaria con las causas de otras ciudadanías y sociedades civiles organizadas de los países en desarrollo.

 

Nota para editores

Link a fotos: http://imagenesypalabras.oxfamintermon.org/?c=2831&k=44bf9d8fef

Link a VNR (imágenes en bruto): https://files.zyncro.com/lQZmCYs

Portavoces disponibles

  • Alicia Amarilla Leyva activista paraguaya está disponible para entrevistas. Es la actual Secretaria de Relaciones de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI), organización de alcance nacional con 14 años de trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres del campo y las comunidades indígenas. Integrante de la CONAMURI desde 2004, Alicia inició su activismo social ya en 1999 en la organización PROCI (Promoción Campesina Integral).
  • Lourdes Benavides, responsable de seguridad alimentaria en Oxfam Intermón y autora del informe
  • Violeta Assiego responsable del estudio adicional de Metroscopia

Complementarios:

  • Gisela Genebat responsable de la Campaña de captación de fondos Alimentos con Poder

Campaña Alimentos con Poder

Uno de los temas principales de trabajo de Oxfam Intermón es la lucha contra el hambre y el apoyo a los pequeños agricultores para la producción de alimentos. Este tema se engloba en el marco de nuestro trabajo titulado “Alimentos con Poder”. Coincidiendo con las Navidades Oxfam Intermón ha lanzado una campaña de sensibilización y captación de fondos y socios bajo este paraguas. Encontrarán toda la información sobre el tema en http://www.oxfamintermon.org/es/que-hacemos/proyectos/alimentos-con-poder y sobre la campaña de captación en www.alimentosconpoder.org

Datos clave sobre el hambre

-    842 millones de personas en el mundo pasan hambre (una de cada ocho según la FAO)
-    Desde 1990 ha disminuido el número de personas que pasan hambre en un 17% a nivel global. Sin embargo, esta cifra enmascara regiones en las que el hambre no ha disminuido o incluso ha aumentado, como el África Subsahariana o Asia occidental.
-    En el planeta se producen alimentos suficientes para alimentar a toda la población. Sin embargo el 98% de los pobres del mundo viven en países en desarrollo y la mayoría (entre un 75% y un 80%) son agricultores.
-    La ayuda oficial al desarrollo de los países donantes ha caído en los últimos años. España es el donante que más ha recortado la AOD, rebajándola en un 70% desde 2010.
-    La ayuda a la agricultura y el desarrollo rural de los países donantes se ha reducido del 20,4% al 3,7% en las últimas tres décadas.
-    Según los últimos datos de la FAO, el hambre en el mundo se redujo en un 17% en las últimas décadas. Sin embargo esta reducción global enmascara estancamientos y retrocesos en zonas del mundo como el África Subsahariana o Asia Occidental.
-    Más de nueve millones de personas mueren cada año en el mundo por causas relacionadas con el hambre. 25.000 cada día, 17 cada minuto.
-    De los 7,6 millones de niños menores de cinco años que mueren cada año, la tercera parte está relacionada con la desnutrición, es decir, 2,6 millones muertes cada año, 7.100 cada día, 296 cada hora.

Galería de imágenes

Casi un 80% de la población española cree que el hambre se ha incrementado en los últimos años y 3 de cada 4 españoles cree que si hubiera un compromiso serio se podría erradicar. Quienes más están haciendo para paliar el hambre en el mundo son las ONG; y en España, las familias, los amigos y los bancos de alimentos. Lee el Informe "Acabar con el hambre está al alcance de nuestras manos"

Fuente: Metroscopia, diciembre de 2013
Percepción sobre el hambre en el mundo
Fuente: Metroscopia, diciembre de 2013
Fuente: Metroscopia, diciembre de 2013
Percepción sobre el hambre en el mundo
Fuente: Metroscopia, diciembre de 2013
Fuente: Metroscopia, diciembre de 2013
Percepción sobre el hambre en el mundo
Fuente: Metroscopia, diciembre de 2013
Fuente: Metroscopia, diciembre de 2013
Percepción sobre el hambre en el mundo
Fuente: Metroscopia, diciembre de 2013
Fuente: Metroscopia, diciembre de 2013
Percepción sobre el hambre en el mundo
Fuente: Metroscopia, diciembre de 2013