«La simplificación es el último eufemismo de la Comisión Europea para la desregulación. En un momento de beneficios empresariales récord y de aumento de la desigualdad, tras décadas de una carrera a la baja en los tipos efectivos del impuesto de sociedades, la respuesta lógica sería garantizar que quienes más han ganado contribuyan más. Sin embargo, esta propuesta supone una nueva ronda de beneficios fiscales para las grandes corporaciones, mientras los presupuestos públicos están al límite.




